Declaración de intenciones

Burton se sentó.

-¿Quien sois? –Pregunto Lord Arbych al extraño.

El aludido elevó la vista y sonrió.

-Mi nombre es Henry Burton… –Dijo.

Con algo similar a esto me inicie en el camino tortuoso de la escritura. Recuerdo haber comenzado una historia a raíz de una serie de interpretaciones que presencié y en las que participé durante mucho tiempo; uno de esos personajes fue el germen, la semilla de la historia que ha ido creciendo y creciendo hasta hoy día, y que seguirá haciéndolo, espero, por mucho tiempo. Esa especie de vegetal de tinta tiene dos lecturas inmediatas pues fue a la vez el inicio de mi afición por esto de las letras y también el nacimiento de un mundo y una novela que sin duda ha tenido siempre vida propia, tanto por su mutabilidad como por la sensación que siempre causó en mi de independencia.

A aquella tierna edad no era consciente de estar iniciando nada, evidentemente, y de entonces, pese a que ese “Burton” fue mi primera escritura, lo que realmente creé con verdadera noción de estar haciéndolo fueron algunos poemas de los que apenas queda el efímero rastro de un recuerdo brumoso y difícil.

Hoy día tengo algo muy claro, y es que he evolucionado en cuanto a mi faceta de escritor, a mi juicio dicha evolución aún proseguirá por bastante tiempo, pero si ahora he decidido comenzar este blog es quizá porque por primera vez considero que lo escrito puede llegar a ser digno de ser leído por otros, claro que esto será una interpretación privada de cada cual.

Así pues doy por inaugurado este pequeño rincón en la red, se admiten criticas, sugerencias y casi cualquier tipo de comentario. Por lo demás sólo dejar una nota al margen, una petición al lector, no se malinterprete lo aquí dicho y escrito pues ha sido y será siempre redactado y publicado con la mayor humildad de un servidor.

Anuncios

Un comentario en “Declaración de intenciones

  1. Recuerdo una escena en mi casa.
    Un trabajo que tenía que hacer. Lo tenía escrito a mano. Pero debía escribirlo a máquina. No me daba tiempo.
    Mi madre obligó a uno de mis hermanos a pasarlo a máquina. Mi hermano el “”sabelotodo”.
    Mi hermano comentó a mi madre, como si yo no estuviera, que para eso era un enano incordioso, que no se creería nadie que ese trabajo lo había escrito yo, porque estaba muy bien escrito. Que lo había copiado de algún sitio.
    Pero no lo había copiado.
    Cuanto tiempo perdido hasta que recuperé las ganas de escribir, de contar historias. Aunque solo las lea yo.
    Si me dejas, me quedaré por aquí. Para leer tus cosas. Para soñar con ellas. O para llorar. O para reír. En todo caso, siempre para disfrutar.

    Me suelo despedir con unos besos. Y con un envoltorio de abrazos. Espero que no te moleste.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s