Definiciones: la soledad

La música envolvía el cuarto, los oídos apenas sí la escuchaban. Era un cuento, una melodía calmosa y suave, agradable para cualquiera; en su crescendo se batía contra el silencio igual que un ave elevándose con su brutal aleteo.
Su vista se nublaba fijada en la nada, en un punto desaparecido de la habitación, allá donde no existía la música, donde no había nada. La soledad se le antojaba una madre cariñosa que cuando él se hería le acogía en sus brazos, envolviéndole con sus ropas grises; en su compañía se sumía en la dulce melancolía de una tristeza que no terminaba de llegar y nunca llegaba. Quedaba protegido con aquel manto de cenizas protector, frágil en apariencia mas lo suficientemente grueso como para ser ajeno a todo, tanto lo bueno como lo malvado.
Cuando uno se acostumbraba a su sola compañía el tiempo transcurría como las gotas de un grifo mal cerrado, como los granos de un reloj de arena. El rumor del viento entre las hojas le arrullaba, los sonidos minúsculos se volvían música de fondo. Las teclas del piano parecían más reales que el mundo mismo, las notas se colaban por sus oídos afirmando que no existía nada más que ellas.
Soledad traía con su amistad la tranquilidad de una vida en blanco y negro: A partir de ella el sol será gris y el verde de los árboles negro claro, su tronco ceniciento y el cielo blanco oscuro.
Soledad, soledad… aislada, solitaria soledad, la más fiel amante.

Podrás encontrar este texto en a vuelapluma.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s