Cuentos fantásticos

Como venía diciendo, he comenzado junto con un par de amigos un blog de reseñas que os amigo a visitar, es: la biblioteca de Babel. De todas formas según vayan quedando atrás las propias reseñas iré colgándolas aquí y guardándolas en una nueva sección donde podréis consultarlas. Os dejo con la primera.

Título original: Der blonde Eckbert; Der Runenberg; Die Elfen
Autor: Ludwig Tieck
Editorial: Nórdica libros 2009

Ludwig Tieck es uno de esos autores que merecen la pena ser leídos al menos una vez en la vida. Quizá no toda su obra, reservemos dicho placer para los más amantes de su literatura, pero sí parte, sí alguno de esos relatos cortos que tanto le caracterizan, pues Tieck es un gran autor de cuentos.

Este volumen es una recopilación de tres de sus cuentos más famosos: Eckbert el rubio, El monte de las runas y Los elfos. Nórdica libros, editorial consagrada a la publicación de autores de la Europa más norteña, ha conseguido una magnífica edición de estos “Cuentos fantásticos”. La portada en si misma ya es una maravilla debido a la imagen elegida, que nos impulsa a querer leer lo que hay bajo las tapas, preciosa y no carente de significado ya que pertenece a Caspar David Friedrich, pintor asociado, al igual que Tieck, a esa gran corriente que es el romanticismo alemán, donde podemos encuadrar el libro que tenemos entre nuestras manos. El cuadro elegido es Paisaje de Riesenbirge y tampoco esto nos parece baladí si queremos visualizar los marcos en que transcurren las aventuras de estos tres cuentos más allá de las meras conjeturas posibles que nos permite la imaginación, pues esta portada nos regala el observar directamente ese mismo paisaje por el que Eckbert cabalga, las mismas montañas donde Christian se ve perdido o aquel bello lugar donde viven los elfos.

La traducción también merece atención, Nórdica libros nos tiene acostumbrados a buenas traducciones y esta no es una excepción. Isabel Hernández es en este caso quien se ha dedicado a tan ardua tarea, y el epílogo que ella misma escribe para cerrar esta compilación es una buena manera de acercarnos a la obra de este autor tan insigne.

El prólogo del libro está escrito por Hermann Hesse, autor que no necesita presentaciones y que se interesó en su vida por la obra de Tieck hasta el punto de escribir este prólogo. Hesse también nos presenta escuetamente al autor de una manera muy personal que es perfecta para comenzar a leer estos cuentos.

En cuanto a las historias, las tres surgen de ese imaginario fantástico y privado de Tieck, y están fuertemente unidos a la corriente romántica, nos dan una muestra muy adulta de la fantasía que podríamos, por qué no, asociar a un disney para mayores de edad. Son historias que si estuvieran escritas de otra manera podrían ser escalofriantes pero que de la forma en la que se nos presentan, son un claro exponente de esa melancolía del periodo que nos ocupa. Las historias son dispares entre sí pero tienen el objetivo común de provocar una ensoñación en el lector, el mundo en el que nos sumerge es completamente real y factible en un 90% pero es ese 10% restante el que lo toca de lo maravilloso, lo fantástico. Ese 10% es lo que lo cambia todo. Leyendo y leyendo no nos pasa desapercibido un beatus ille muy pronunciado, donde se nos intenta acercar a la naturaleza, a lo extraordinario de esta, los personajes se mueven en esos terrenos y es ahí donde surge lo fantástico. La magia es casi cosa de la propia naturaleza. Sin embargo, encontramos en estas obras un pesimismo que Tieck deposita en los personajes humanos, en su condición natural pues están abocados a la tragedia, todos ellos. Hay mucho de filosofía en estas páginas, filosofía del individuo, existencial, que busca conmover al lector en su sentimiento y despojarle de las ideas racionalistas que pudiera tener. Podríamos imaginarnos perfectamente una nota a pie de pagina donde el autor nos diría: ¿para qué quieres el cerebro cuando tienes el corazón? Vive según sus palabras, sé feliz y olvídate de lo demás. Y es que también estos cuentos son una apología a la sencillez, a la vida tranquila, ausente de lo innecesario pues esto únicamente corrompe al ser humano.

Sin duda este no es un libro para aquellos lectores de carácter puramente pragmático, porque no aporta nada práctico, el mismo título sitúa el género que no es apto para dichos temperamentos. Tenemos ante nosotros cuentos que tampoco son para niños, pues la sombra bajo ellos es indudable, estamos ante una fantasía real que parece estar sucediendo a nuestro alrededor ya que la única variable que nos aleja de la normalidad es un punto desconocido, aquí ligado a la magia.

Agradable, genial para leer y olvidarse del mundo durante unos momentos, dejarse llevar a ese paisaje que tan bien esta descrito, disfrutar de esas bellas historias y, si uno es valiente, pensar un par de minutos sobre lo que Ludwig Tieck quería decirnos.

Realidad

Ayer fui al teatro, al María Guerrero donde se representa hasta el siete de marzo la obra “Realidad” (The Real Thing) del autor británico Tom Stoppard.
La obra narra un lapso de la vida de Henry, el personaje principal, y sus problemas a lo largo de la vida para con el amor, pues es algo difícil que no logra entender del todo. Es un libreto con grandes diálogos, que en el María Guerrero ha logrado una ambientación muy lograda tanto por la escenografía como por la música y el vestuario, y una dirección detrás que se aprecia bien consolidada.
Desde mi punto de vista, cuando uno sale del teatro tiene dos opciones: la primera es olvidarse de la sala y de la actuación, preguntar a sus compañeros de butaca si les ha gustado la función y macharse a cenar sin más. La otra opción es el pensar en sí mismo, es algo sencillo pero que muchas veces nos olvidamos de hacer, incluso podemos realizar un acto tan habitual mientras cenamos, por lo que las dos opciones no se excluyen, aún así es algo que olvidamos con mucha frecuencia. Tengo un amigo con el que siempre que salgo de la sala que sea, si lo visualizado le ha impresionado, se niega a comentar una sola palabra, ahí está lo bueno.
Stoppard con esta obra trata tres temas principales: el amor es el fondo de todo pero además encontramos algo tan natural como la búsqueda de la felicidad y, por último, el papel de los autores y de la literatura. Estos tres caminos, tres diálogos que se van desarrollando a lo largo de la historia por boca de los distintos personajes, hacen a uno reflexionar. Henry es el eje de todo, el personaje principal sobre el que recae todo el peso temático. No comprende el amor y no sabe escribir sobre él verazmente por lo que se martiriza, cree haber encontrado el amor de su vida y se aferra a él bajo la seguridad de poseerlo. En este tema del amor es donde también se relaciona esa búsqueda de la felicidad. En varias escenas algunos personajes se enfrentan a su postura tradicional del amor y le presentan otras opciones que le confunden, que incluso le hacen reflexionar pues observamos la evolución del personaje ante tal tema. La infidelidad está patente en toda la obra y de continuo el espectador observa una cuestión básica como es la fidelidad que Henry entiende como un compromiso hecho entre las dos personas, pero no comprende nada más. Muy justamente otro personaje, Debbie, le echa en cara eso: el amor no es un compromiso sellado sino un contrato que hay que renovar día a día. En esta faceta Henry deberá aprender y comprender el amor para lograr poder disfrutar por fin de ello, ser feliz y conseguir que la persona a quien ama también comparta esa felicidad. Será este camino el que nos lleva a los espectadores a preguntarnos, igual que el personaje, sobre lo que para nosotros mismos es el amor y sobre si el significado que le damos es el que deberíamos considerar como válido o no.
Otro de los planos de esta obra es la disquisición que se hace del arte en general y de la escritura en particular. Henry es un autor de éxito, bien formado, con un bagaje cultural, que escribe profesionalmente y a quien le molesta los intentos de otros por escribir cuando resulta que no son capaces de hacerlo. Escribir es difícil y no todo el mundo puede hacerlo. ¿Es cierto? Esa pregunta se nos plantea a lo largo de todo el entramado. La validez del arte y de los temas que aborda, por qué unos y no otros, por qué algo es bueno y se percibe como tal o al contrario, por qué es malo y se encuentra como malo. ¿Qué postura triunfa en la obra? Servidor cree haber entendido la pregunta sin más pero no piensa que haya una respuesta, es algo que se deja al aire para que cada cual piense sobre ello.

Realidad” es una obra muy notable que quien tenga la oportunidad no debería de dejar de ir a ver, no solamente por la temática de esta, sino también por una actuación muy buena del elenco, todos los actores, tanto los protagonistas como los secundarios, están asombrosos. Se dice de esta obra que es una de las mejores de la segunda mitad del siglo XX en cuanto a dramaturgia inglesa se refiere, quizá sea cierto pero para apreciarla mejor es necesario encontrar una sensibilidad al acudir a verla y olvidarse de esa terrible costumbre que últimamente se está adquiriendo de ir al teatro por lo sofisticado que parece, lo “cool” que queda decir: he ido a ver una Realidad de Stoppard. Más que por las conversaciones que susciten entre nuestros amigos hay que ver teatro, como todo lo que es arte, por la conversación que nosotros mismos tengamos a solas con nuestra mente.

Os dejo el video promocional que el ministerio de cultura ha realizado de la obra. Está bastante bien para abrir el apetito.

Premios Goya 2010

Hitchcock dijo: El cine no es un trozo de vida, sino un pedazo de pastel. Como un dulce ,así se disfruta una película cuando es buena. Yo amo el cine, al fin y al cabo es una manera de literatura y, como amante acérrimo de esta, por extensión el cine se encuentra entre mis vicios más confesables. Debido a este hecho (perdonadme queridos lectores) me he animado a escribir una mera opinión sobre esa Cita del cine español, pues ayer noche la academia de las artes y las ciencias cinematográficas de España convocó y otorgó los premios Goya en su XXIV edición. La gala de estos premios ha sido siempre más discutida incluso que las decisiones de la academia acerca de los ganadores a las distintas candidaturas. Esta vez, tras la horrorosa gala del 2009, Andreu Buenafuente ha dirigido la velada de manera muy correcta, quizá podría haber tenido un guión más brillante pero no ha estado nada mal. Como cosas a destacar: el pequeño número musical, muy bien llevado, los “respiros” que se han sucedido en forma de pequeñas grandes frases de eminencias en el mundo del cine, un humor considerado y un discurso por Alex de la Iglesia que, desde mi humilde opinión, ratifica el acierto de la academia al poner a este hombre a su frente.
En la parte meramente ornamental hay que decir que el decorado ha sido un gran acierto en cuando a estética y funcionalidad y, por refirme a ese asunto tan en boga de siempre, diré que, para mi nada refinada sensibilidad de la moda, los mejor vestidos han sido Penélope Cruz, Santi Millán, Gonzalo de Castro y Jordi Mollá.
Concluidos los detalles más banales vayamos a los premios: la película triunfadora de la noche ha sido “Celda 211” que ha competido con “Ágora”, segunda gran ganadora y llena de estatuillas de consolación, de las que se podría destacar el mejor guión original. Personalmente “Ágora” no me parece tan absolutamente fascinante como pretendía ser, si bien, debido a su ambición sí es loable. “Celda 211” se ha llevado, entre otros, el premio a la mejor dirección, a mejor guión adaptado y a mejor película, sin embargo, en estas dos ultimas categorías no estoy de acuerdo en absoluto con el veredicto teniendo como contrincante a la magistral “El secreto de sus ojos”, la cual sí se ha llevado los merecidos galardones de mejor película iberoamericana y mejor actriz revelación. Me ha apenado también que “El cónsul de Sodoma” haya pasado desapercibida y no entiendo que Luis Tosar, protagonista de “Celda 211“, se haya llevado el premio a mejor actor masculino protagonista cuando competía con Jordi Mollá, uno de los grandes de nuestro país, que hace un trabajo muy bueno dando vida a Jaime Gil de Biedma.
El éxito rotundo de “Celda 211”, tanto por numero de estatuillas (8 en total) como por lo suculento de los premios ganados, lo veo muy relacionado al fenómeno que ha producido el film, que ha logrado unos buenos números en taquilla y que ha dado mucho que hablar. Personalmente me parece una buena película, pero no tan buena. Por seguir con Hitchcock, el director dijo en una ocasión que el cine para él eran cuatrocientas butacas que llenar.  Parece que este criterio es en el que la academia se ha basado para dar los premios a “Celda 211” pero creo que se han dejado cegar por esto en varias de las nominaciones y no me parece digno de aplauso pese a ser muy comprensible.
Por último, de esta gala destacar la genial intervención de la siempre maravillosa Rosa Maria Sardá y la entrada de un inesperado Pedro Almodóvar para la presentación del Goya a la mejor película, pues el director manchego ha sido acogido con un estruendoso aplauso que deja constancia de su preeminente lugar en el cine español. Al fin y al cabo, nos guste o no su estilo cinematográfico, Almodóvar ha sido quien consiguió que el resto del globo se diese cuenta de que en España también hacemos cine.
Este pues ha sido el resumen de la gala de los Goya 2010, desde un punto de vista puramente personal, eso sí. Creo que el cine español ya no es que se merezca una oportunidad, si no que se la ha ganado. Cada vez se hace mejor cine, desde Almodóvar los grandes títulos y las grandes figuras han ido apareciendo en un boom bastante interesante; grandes, digo, en cuanto a calidad pues hacemos un cine que poco a poco se va superando y mientras que en Hollywood la industria parece decadente, aquí florece. Esperemos que esto siga así por mucho tiempo.

Larga vida al cine.

Carnaval en la biblioteca de Tannhaüser

Siempre he amado el carnaval, no porque me disfrace ya que hace muchos años que dejé de hacerlo, aunque no me importaría volver a esa sana costumbre… pero me gusta ese mundo multicolor, esa mascarada donde todo vale, no hay reglas, es un estado de excepción lleno de matices, de alegría, de excesos, de vicios y de pecados. ¿Qué se oculta bajo una máscara? No importa, en carnaval eso da igual porque lo que realmente es bello es el nuevo rostro que tenemos, artificial sí, pero es nuestro durante el tiempo en que lo llevemos con nosotros. Nos inventamos a nosotros mismos, los instintos fluyen, el corazón, las ilusiones, bailamos y nos dedicamos al noble arte de amar, aunque irrefrenablemente por unas noches, por un solo baile. Y digo amar aunque pueda parecer exagerado porque siempre con otra tez todo es más fácil, somos más elocuentes y si ese carnaval nosotros lo celebrásemos como debería ser, o como yo pienso que debería… que es a la forma veneciana, no como en este país lo hemos heredado, que es una sombra del otro. De ser así podríamos dejarnos vivir y ser felices en ese movimiento al son de la música o estando tristes elevar nuestro animo por esa sonrisa perenne o grotesca o misteriosa como si fuéramos giocondas danzantes. Es imposible negar ese encanto magistral del carnaval, todos nos transformamos y la gris monotonía una vez al año se llena de color… o no. Esa última negación viene al caso del esperado baile máscaras del Circulo de Bellas Artes de Madrid (Link aquí) que se celebró este viernes pasado. En esta convocatoria el tema era “Un carnaval en blanco y negro” y buscaba un parecido a la fiesta blanca de la Bauhaus, una de las muchas famosas que celebró en su época dorada esta insigne escuela. No pude estar para comprobar el resultado de la fiesta pero me hubiera gustado.
En otro orden de cosas: he comenzado, junto con varios amigos, dos proyectos en dos blogs distintos. El primer proyecto se trata de La Biblioteca de Babel, título que hemos decidido por sus reminiscencias literarias, tanto por ser un magnifico relato de Borges como por la idea de biblioteca completa y axiomática. Quizá para aquellos bibliotecarios que conozcan el cuento y se encuentren perdidos en los hexágonos de la biblioteca, quizá para ellos este blog, que pretende realizar reseñas sobre libros, les ayude en su fatigosa búsqueda de saber. Si os gusta la literatura, y no lo dudo ya que estáis leyendo esta página, os animo a visitarnos y darnos algo de apoyo, que siempre viene bien.
El segundo proyecto se trata de Arde Tannhaüser título en honor también a una gran obra como es “Blade runner” una joya del cine de ciencia-ficción que os recomiendo ver si aún no la habéis visualizado. Arde Tannhaüser pretende ser un blog donde sus colaboradores expresamos ideas, estoy contento de que me hayan invitado a este proyecto y espero poder estar a la altura de mis dos compañeros porque hasta ahora los escritos colgados son suyos y son francamente buenos, tienen talento. Igual que antes, os animo a pasaros y dejar vuestras impresiones acerca de esos pensamientos que se nos vayan ocurriendo entre abstracción y abstracción.
Nada más por hoy, disfrutad del mágico mundo de las máscaras y de los libros.