Hablemos de teatro

Supongo que la “labor” de alguien que opina sobre distintas expresiones del arte, ya sea literatura, teatro, cine o X cosa, es exponer tanto lo que le gusta como lo que no, aunque decir lo malo siempre ha sido una tarea menos agraciada que la de alabar. Por este hecho, tras pensarlo unos días, he decidido escribir mi humilde opinión acerca de la representación de “El mercader de Venecia”, obra de Shakespeare que actualmente tenemos en el teatro Alcázar de Madrid.

Tras ver criticas y opiniones en distintos lugares de la red me decidí a acudir y, para agravar la futura situación llevé a unos amigos conmigo. Un Shakespeare siempre es agradable de compartir con alguien.
Empezando por el vestuario, la iluminación y la escenografía, que eran lo mejor de todo, aún así eran pobres y no aportaban nada a la representación. La puesta de escena era torpe, muy mal ejecutada. La actuación es el punto en el que me cebaré: De los personajes principales no se salva ninguno. Porcia, la bella protagonista, era bella, hasta ahí bien pero en vez de ser una reina parecía toda una actorzuela que no había pisado un escenario en su vida, sus diálogos eran forzados y casi se la podía escuchar como contaba las palabras para saber cuando llegaba su propio texto, sobre el que se apresuraba y exageraba. Antonio era un monigote engreído, solamente sabía mirar al público, como quien mira un espejo esperando verse bello, en ningún momento expresó un mínimo sentimiento y contaba sus pasos como Porcia sus palabras. Bassanio fue un enamorado de vodevil que recitaba sin saber hablar, se equivocaba y atropellaba continuamente y no sabía moverse en el escenario, siempre nervioso. Por último Shylock se pasó gritando de un lado a otro del escenario toda la obra, alargando los quejidos sobreactuando de manera terrible, provocando un dramatismo tan insufrible que uno incluso suspiraba de hastío.
A favor de los actores secundarios, he de decir que ellos sí tuvieron notables actuaciones, destacando un Graciano muy acertado.
Sencillamente es la peor obra que jamás he tenido la desdicha de ver. Si no salí del teatro fue por un respeto que realmente está injustificado. Una pena que una obra de Shakespeare tan divertida y encantadora se transformara en esa aberración.

Por contraponer un poco este desagradable asunto, he de añadir que en los últimos días acudí a ver otra obra que se representa en el teatro Español de Madrid, “Escenas de un matrimonio – Zarabanda“, escrito por Ingmar Bergman. Las actuaciones, la dirección de escena, la escenografía, la iluminación y todo en general eran de una ejecución cuidada y muy acertada, fue una agradable representación. Si bien en esa ocasión el libreto en sí es quizá algo pesado por lo trascendental de todo, no parece dejar una pausa a quien lee la obra para poder digerir y pensar sobre lo que se le está mostrando. Al margen de eso fue una buena manera de pasar la tarde.

Quizá viendo esto podríamos pensar sobre el teatro, en el cómo se ejecutan las obras. La segunda obra, de un autor conocido aunque quizá no demasiado fue una espléndida muestra de cómo se hace teatro y sin embargo el teatro estaba bastante vacío. La sala de El mercader de Venecia, sin embargo, se encontraban prácticamente llenas a pesar de lo desafortunado de su representación. Parece que un Shakespeare asegura un buen numero de entradas, de dinero, y una vez se tiene eso lo demás importa menos. Triste en verdad.

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5 comentarios en “Hablemos de teatro

  1. Chiqui dijo:

    Mi buen amigo, estoy de acuerdo con que la obra fue mal ejecutada, pero dale la vuelta al asunto y ríete de esta gota de agua que ha inundado tu sentido más crítico.
    Fue un placer compartir contigo este Shakespeare descabezado 😀

    Besos

  2. La verdad es que no me gustó la obra tampoco.
    No tengo muchas referencias sobre la obra de Shakespeare. Solo puedo opinar de esta versión por sí misma. Y coincido contigo en que la mayor parte del elenco, no estuvo acertado. Su dicción del verso era muy mejorable, la musicalidad del verso, era absolutamente mejorable. Y la interpretación igual.
    Fernando Conde (Shylock) me pareció acertado hasta el momento del discurso sobre los judíos. A partir de ahí, creo que sobreactuó.
    Me quedo con la actriz que hacía de criada de Porcia, que si no me equivoco era Luz Nicolás, y con Graciano, César Sánchez.
    Ni la música ni la ambientación en general, me pareció algo destacable.
    En cuanto a la obra de Ingmar Bergma… hombre, no acabo de coincidir en lo de menos conocido. Quizás frente a la universalidad e Shakespeare, pues es difícil competir, pero Bergman está considerado como uno de los maestros del cine. Maestro y de obra difícil de digerir. Sus temas y sus reflexiones son tan profundos, tan impenetrables casi siempre, que ciertamente no creo que muchos de los que han visto alguna vez algo de Bergman, tengan ganas de repetir para pasar una tarde de sábado. Fanny y Alexandra es la menos espesa, y aún así, si ves la versión completa, es difícil no acabar en los brazos de morfeo.

  3. Bergman, tan intimista y existencial. Siempre es un acierto, al menos en cine. No tengo ni idea de teatro, ni he leido nada de Shakespeare, pero supongo ke es una lástima. Tampoco sé de Bergman en teatro y menos en ésta década (Zarabanda es de principios de 2000 creo). No se si se alejaría mucho de su línea a mediados de siglo, todo un acontecimiento para la crítica.

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