La percepción

¿Os habéis fijado alguna vez en la percepción? Parece que ésta es la llave con la que uno ha de observar la realidad, con la bondad de la percepción. Digo bondad pues sin duda se trata de un sistema basado en el precepto de la comprensión; lo cual tomado de la forma que sea nos llevará indiscutiblemente a un camino que por fuerza calificaremos de provechoso para el entendimiento del mundo. En “Realidad” de Tom Stoppard, se nos habla de esto. Una de las frases, si ahora no reacuerdo mal, era la siguiente: Todo depende de tu percepción. Ésta la clave realmente y con eso quedaría dicho todo, pero sigamos adelante.

Pensemos en esto: el ser humano a lo largo de su historia, y se aprecia bien en los testimonios artísticos, ha querido ver como grandes, cosas que si buscamos un punto de vista externo, nos daríamos cuenta de que no lo son. Si nos parece de tanto tamaño (sea con el adjetivo que fuere) es únicamente debido a que nosotros lo percibimos así.

En una primera instancia la percepción es una cosa propia de la sociedad, que la enseñanza y la cultura han impuesto, sin que lo sepamos, sobre nosotros mismos; en un segundo grado se trata de algo personal, propio del individuo, de sus vivencias, de sus experiencias, de su forma de razonar y de lo cultivado que esté cada uno. Ambas son igualmente interesantes y de ambas se podría hablar mucho y de muchas maneras.

Analizando un poco esta capacidad humana vemos ese hecho del que hablábamos antes: la tendencia del fenómeno hacia lo grandioso, hacia los precedentes y las grandes figuras. Si nos retrotraemos a la historia nos queda claro esto sólo con pensar en la propia historia, ese halo que tiene de fuerza, como si ella misma, por el hecho de haber pasado ya y de estar escrita y en nuestra memoria, tuviera una dignidad superior a las demás cosas.

El problema de la percepción, (o quizá sería mejor hablar de su vicio) es la inmovilidad del juicio que X persona o X sociedad o conjunto de individuos han tomado acerca de lo que sea que haya caído bajo el escrutinio de ésta capacidad. El vicio es algo personal, puramente particular (aunque estemos hablando de una creencia extendida sobre un amplio espectro de población) pero no se ve así. El problema de la percepción es que, si bien la utilizamos, no somos conscientes de ello o no queremos serlo y por tanto, al no meditar sobre esta capacidad, perdemos la perspectiva necesaria para entender bien la propia realidad.

El juicio se vuelve una piedra monolítica e inamovible sobre nuestra vida sin saberlo nosotros, y así encontramos y así podemos explicar las aberraciones que a uno le toca escuchar u observar en el día a día por parte de muchos individuos. ¿Qué se debe hacer ante esto? Desgraciadamente no se puede hacer nada. Podemos pensar, quizá deberíamos de pensar en que esas aberraciones son propias de gente poco instruida en el arte de la percepción (ojo, no hablo de iletrados o de personas con un conocimiento limitado, las aberraciones más terribles muchas veces se escuchan de boca de insignes individuos perfectamente formados) La solución que podríamos concebir sería la educación sobre la percepción y sobre una capacidad aún superior a esta: la duda, pues el someter todo ante la duda es la forma de poner a trabajar a nuestra percepción y evitar caer en el vicio de los juicios inamovibles.

De esta manera en un mundo como este, y en concreto ya en una sociedad como es la española, donde parece que la búsqueda de la igualdad y el respeto entre los ciudadanos es primordial y debería ser un pilar fundamental, sería la educación sobre la verdad de la percepción, sometiendo esta a la duda, la manera en que mejor podría encontrarse esos intereses tan necesarios para poder convivir. Dejando meditar a la sociedad sobre si misma, sobre sus preceptos como grupo y como individuos, se conseguiría elevar el modo de vida de cada uno al nivel de lo virtuoso.

La lástima es que en teoría todo esto podría ser llevado a cabo, pero en la practica se trata de un imposible, pues además de las limitaciones tanto intelectuales como las que la cultura ha impuesto sobre cada uno, encontramos esos otros adjetivos que nos caracterizan bastante como raza (aunque las generalizaciones siempre son erróneas) y que son: el egoísmo, el orgullo y la ignorancia. Todo esto crea un cóctel primigenio del que pocos pueden escapar, o sería mejor decir: creen escapar.

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Un comentario en “La percepción

  1. Si ya desde siempre es un tema constante en la temática a tratar por los libros que suelen caer en mis manos, ultimamente estoy leyendo directamente a Lao Tse con el Tao Te King. El cabrón tiene sus cosas que decir al respecto. El libro comienza con cuatro o cinco comentarios de Richard Wilhelm bastante aclaratorios (sobre la visión de Lao Tse y un poco de historia sobre la forma de desarrollar las ideas de la ancestral filosofía china).

    ” sería la educación sobre la verdad de la percepción, sometiendo esta a la duda, la manera en que mejor podría encontrarse esos intereses tan necesarios para poder convivir. Dejando meditar a la sociedad sobre si misma, sobre sus preceptos como grupo y como individuos, se conseguiría elevar el modo de vida de cada uno al nivel de lo virtuoso. ”

    Es clave, y es una lástima tal como concluyes en el párrafo siguiente.
    Hasta otra

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