La venganza de Cronos

-Imaginaos- comenzó el abuelo- un reino muy muy lejano. En aquel reino había pocos valles verdes ya que el agua era un bien escaso, el país era árido como lo es Persia o las regiones mongoles. Quizás, pensandolo bien, el país de esta historia pueda encontrarse en aquellos lugares… No importa, el hecho es que un día de verano, cuando el calor era sofocante y la mayoría de los ciudadanos se escondían bajo sombras bebiendo té frío, algunos nos alejamos de la ciudad, buscando el río cercano para sentarnos allí, hundiendo los pies en el agua fría.

» Todo comenzó de repente: un viento enorme azotó la montaña, como si fuera la lengua de un titán lamiendo la tierra. El polvo se amontonó, la arena se elevó y toda aquella materia insignificante se hizo una superficie casi compacta y alcanzó las nubes. Se creó una ola inmensa, una sombra oscura compuesta propiamente por algún tipo de materia abismal que se elevó y se elevó… ¿Podréis creerlo? Llegó hasta el mismo sol y lo abrazó por todos sus lados. Era media mañana y aquel efecto fue claro para todos los que estábamos en aquel momento allí, en Avarga. Sólo yo, junto con los pocos que me habían acompañado al río, fui el visionario del verdadero tamaño del sol. Incluso pude calcular las millas de su cintura. ¡Tan cierto como que Dios existe! Aquel manto de suciedad y tinieblas cubrió el sol, permitíendonos verlo suspendido en la nada, rodeado por oscuridad, acosado, incluso temeroso de aquella ola inmensa que él, con toda su prepotencia, había visto alzarse desde la tierra. De haber sido humano el astro rey habría huido llorando de miedo. Estábamos allí y el sol era como una canica, una pequeña pelota de esas con las que los niños juegan. No era nada más que un orbe de juguete al capricho de los extraños elementos conjurados contra él.

» Tuve miedo, lo confieso. ¿Pero quién no hubiera tenido miedo en aquel momento? He escuchado historias, algunos vieron en aquel momento un símbolo de la guerra de los dioses: la venganza de Cronos. Sí, así lo llamaron muchos. Dicen que aquella sombra era la imprecisa figura del Titán, alzandose contra aquello que sus hijos más apreciaban, el mundo. Tiene sentido, yo lo creo así. No habría nada mejor para vengarse de la traición que destruir el pueblo de los dioses ¿no creéis? Y la joya de la corona de este universo es el sol, por supuesto, un diamante siempre fundido, siempre ardiente, que dota de vida la tierra y el mar sobre los que se asoma.

» Como supondréis aquello no quedó sólo en una ola elevandose, no. El titan, o lo que diablos fuera aquello, se comió el sol. Lo engulló totalmente, provocando una oscuridad inmediata que nos pilló tan por sorpresa que creímos haber muerto instantáneamente. No ocurrió así, claro que no, nuestros ojos se acostumbraron a la oscuridad y pudimos apreciar aún allí arriba el sol, resistiendo como una pálida sombra entre la escoria que se revolvía en el cielo. ¡Dios mío! ¿Podéis imaginaroslo? Luego cayó sobre nosotros el mayor vendaval que recuerdo haber sufrido, arrastrando piedras y arena que, de tal fuerza, arrancó los arboles, demolió torres y se ensañó la muralla de Avarga dejandola como si estuviera picada de viruela. Nosotros corrimos a refugiarnos tras los muros, algunos murieron, yo recibí muchos golpes pero conseguí llegar. Aquello duró una hora entera, fue una maldita batalla os digo. ¿Quién ganó? No lo sé, no puedo adivinarlo, al fin y al cabo soy un hombre. ¡Preguntadle a los clérigos! Si es que encontrais alguno ya, claro. El caso es que todo pasó, que la oscuridad terminó, que la batalla de Avarga, la tormenta de Avarga, se acabó y el sol volvió a aparecer brillante allí arriba donde todavía permanece. Sin embargo, juro que desde aquel día brilla menos, como si estuviera cansado del esfuerzo, como si hubiera sido herido. Tuve un amigo, no recuerdo su nombre, que cuando todo pasó me dijo que el sol se desangraba, que cada día iría perdiendo su calor hasta quedar reducido a una piedra tan fría como la luna. Cronos, aunque derrotado, había conseguido su venganza hiriendo de muerte al astro.

» No sé que pasará en el futuro, si el sol brillará por siempre o si llegará un día en que se apague. ¿Qué importa? Yo no viviré para verlo, pero escuchadme bien. Os he contado esto, hijos míos, porque ayer en sueños Ahrimán se me apareció. Su difusa figura me reveló que en Ecbatana, dentro de tres días, se elevará una ola “como jamás hubo otra en el mundo. Todo se extinguirá y sólo restará una tierra en blanco donde las nuevas formas se dibujen

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Un comentario en “La venganza de Cronos

  1. Sabes… yo veo aquí, interpretación libérrima, el reflejo de miles de historias individuales, cotidianas.
    Veo, a un hombre cualquiera. Caminando desorientado después de que la vida le haya dado golpes. Golpes duros. Unos reales, y otros internos.Golpes que le dejan tirado en el suelo, sin fuerzas, sin esperanza.
    Parece que después de esa debacle, no puede haber luz.
    Pero a veces esas tormentas, producen un renacer más fuerte…
    Sip.

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