Disertación del pensar

¿No parece monstruoso? y es injusto, mucho, y peligroso, tanto como patético. ¡Oh! Pero no recuerdo haber hablado sobre esto… me he precipitado. De lo que quería hablar era del sistema. Si, simplemente del sistema, de uno cualquiera, imaginen ustedes el que prefieran, ese del que están ya hartos, ese que les incomoda a diario, que les parece injusto o que simplemente odian por principio o por manía. A ese sistema en el que todos están pensando ahora adjudiquen los adjetivos anteriores. ¿Cuadra no? ¡Es maravilloso lo fácil que todos nos podemos poner de acuerdo en esto! Lo difícil vendrá cuando cada uno de nosotros especifique a qué sistema se refiere.

Una vez traspasada la frontera de lo teórico todo se vuelve agresividad y opiniones encontradas; opiniones que, además, nos creeremos como verdad única e indiscutible. Así somos los humanos, unas máquinas egoístas, ególatras y egocéntricas, incapaces, en la mayor parte de las circunstancias y de los sujetos, de juzgar sin prejuicios. Alguien me dirá que se trata de algo imposible. Bueno, bien, pero siempre cabe dudar ¿o no? Pero dudar no gusta, no vende bien, no encaja dentro de nuestra seguridad.

Es difícil el papel del pensador, porque el pensador debe de dudar en el gran sentido de la palabra. Dudar con mayúsculas, es decir, someterlo todo a esa razón tiránica, lo que supone ser kantiano. Pero ser kantiano es imposible, moralmente hablando ¿Sería intelectualmente posible entonces? Pongamos que sí, o al menos pongamos que aspirar a serlo sea suficiente, ese ser que lo intente será un pensador con todas sus letras. ¿Y al pensador qué? Con su aire pasivo, su gesto fruncido, su mirada perdida, sus libros acumulados, su tiempo corriendo sin misericordia y sin preocupación… ¿A él qué papel hemos de darle? Hablo dentro del sistema, dentro de cualquier sistema. Parece que un puesto directivo sería imposible, puesto que este sujeto se caracteriza por la inacción. ¿Entonces un puesto consultivo? Pero todos sabemos que si es consultivo quien ejerza la acción hará, al final, lo que él en su peor disposición juzgue como mejor. ¿Entonces cuál es la solución? Vean, en este mundo no hay solución, aquí queremos resultados, acción y efectos de la acción. Efectos buenos, se entiende, monetarios o del tipo que sea, pero fundamentalmente serán monetarios, al fin y al cabo el chiringuito lo montamos así.

¿Entonces al pensador dónde lo ponemos dentro del sistema? La respuesta parece clara. No le vamos a eliminar porque está feo y siempre queda bien sacarle a pasear cuando la cosa convenga y vistamos el edificio con sus mejores galas. Démosle entonces un despachito por ahí, donde no moleste mucho, donde hable y escriba con el puño o la pluma en alto. Un lugar donde dé la sombra y no se le tenga en cuenta. ¿Qué resultado cabe esperar entonces? Bueno, la respuesta es fácil, echen ustedes un vistazo a ese sistema que han elegido como ejemplo. ¿Se ha conmocionado por la marginalidad del pensador? ¿no? Pues eso, todo va bien, parece que no ha pasado nada porque el pensador haya desaparecido. Por tanto vamos a empezar a formar menos pensadores, a darles menos facilidades para que surjan estos molestos individuos, en otras palabras, vamos a joder esas ramas de la educación que creen a estos entes. ¿Ya? Bien, podría ser una hipótesis, pero no nos hace falta porque en este país está pasando. Ahora bien: un futurible ¿Qué pasará en un mundo sin pensadores? ¿Algo cambiará? ¿Se notará su ausencia? ¿Terminarán por surgir de nuevo a pesar de la represión? Podríamos hipostar que quizá se destruya parte de la libertad, que quienes tiene el poder podrán hacer lo que quieren con (aún) más impunidad, que el mundo, país o región perderá lo más valioso que tiene, es decir, la creación ;y no hay mayor creador que un pensador. Podríamos decir que el sistema se iría a la mierda (hablando en plata), pero por mucho que dijéramos no nos harían caso, porque estamos pensando, porque estamos hablando, porque todo esto incomoda o simplemente se tiene por inútil, porque esto no da ningún resultado, no ganamos nada tangible o beneficioso (en ese sentido monstruoso del que ultimamente estamos tan codiciosos) Podriamos decir tantas cosas que no nos dejan… ¿Nos callaremos por tristeza, sumiendonos en la depresión de la razón? Es dificil de responder, pero la realidad es que la inteligencia, el conocimiento, el razonar fuera de los limites establecidos, el crear, pensar, elucubrar y razonar no interesa, no gusta y se está abandonando. ¿No parece monstruoso? y es injusto, mucho, y peligroso, tanto como patetico.

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3 comentarios en “Disertación del pensar

  1. saul y maria dijo:

    Bue… a ver a ver:

    1- la división entre pensadores y activos, me ha devuelto el recuerdo del tragalu (de buero vallejo) en el que la trama habla de observadores y activos, pero que finalmente todos terminan intercambiandose finales, todo depende del momento maño.

    2- todas las ramas de la educacion enseñan a pensar, todas las ramas, a su forma no dejan de aplicar el modelo hipotetico-deductivo ergo todos piensas, aunque no en los mismos temas. hasta yo tengo que pensar en mi carrera de ciencias

    3- no creo que se termine la creatividad nunca, porque pasamos por una etapa precoz en nuestra vida, eso que llaman infancia esta llena mismamente de eso, bien, es cierto, algunos niños son mas creativos que otros segun las fronteras que les pongan los padres, pero si les dices que una patata es un coche, se montaran una historia del copon con la puta patata pa flipar, ergo no esta todo perdido, no?

    interesante tema el propuesto 😛

  2. Dani dijo:

    ¿Y no puede ser que el problema es que los pensadores se aletargan? Quizás el pensador deba crear su propio sistema y no acomodarse en ese rincón reservado para él en cualquiera de los sistemas ya existentes. De todas formas, siempre habrá alguien que cree obras de arte, o que invente nuevos conceptos por muy “prohibido” que esté, sólo hay que desperezarse y no contentarse con el hueco que da el sistema.

  3. borjarivero dijo:

    Saul y Maria: no he hablado de disciplinas concretas a la hora de definir al pensador, aunque sí que tengo en mente que para elucubrar sobre trascendentales es necesario la filosofía, por ejemplo. Al margen de eso, no sé si todo está perdido, pero seamos optimistas.

    Dani: Las utopías son utopías y un buen filólogo como tú me entiende perfectamente ¿no? Y sí, siempre habrá quien cree, pero también se puede crear y se hace, de hecho, bajo el mando o dirección de alguien.

    Gracias a los tres por vuestros comentarios 😉

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