Arco 2011

La feria de arte contemporáneo de Madrid 2011 (Arco) se abrió el pasado día 16 y el 17 fue inaugurado por sus altezas reales los príncipes de Asturias. Yo acudí en semejante día un poco por casualidad y, aunque no vi rastro de coronas, quedé bastante conforme con la selección que se nos presentaba en la feria de este año.

El invitado era Rusia, y se notaba, Kandinsky era una de las referencias más claras que uno se podía encontrar. Kandinsky por todos lados, reinterpretado en cuadros donde las figuras eran huecos en el lienzo o sobreponiendo lineas finas de metal aquí y allá. Me llamó la atención unos móviles que me recordaron a Miró, pero que muy bien podían haber realizado el autor ruso, frágiles como patas de araña y enmarañados y llenos de esa intención “afilada” que Kandinsky ya asociaba con lo nervioso y lo agresivo. Aquello era un caos afilado y tanto cuchillo volando me hizo pensar en si eso era lo que los nuevos artistas entendían por crisis, utilizando el lenguaje de semejante genio. La crisis, como en todo en estos tiempos, estaba ahí: en carteles, en los folletos, conferencias, charlas y arte de crisis, todo gira en torno a semejante circunstancia que parece dirigir nuestra vida, con razón al parecer. Sin embargo, a pesar de que este año la feria cuenta con dos pabellones, cuando en otros años disponía de más, se ha cuidado bastante la exposición y el resultado es bastante admirable.

Como siempre mucho de lo que había allí cumplía los cánones tópicos que en toda feria parece que tiene y que debe de haber. Uno se encontró con una heterogeneidad asombrosa: relecturas de los colores puros; abstracciones que buscaban texturas más agresivas; arte pop desde sus cien puntos de vista; surrealismo desbordado, reelaborado, reconstruido, expandido y concretizado; juegos espaciales; rupturas de las dimensiones; el siempre controvertido videoarte; criticas a la sociedad de consumo, a la religión, a la política, a la globalización; fotografías manipuladas; algo de instalaciones y mucho más.

Y es que el arte contemporáneo es un lío que aún no se ha entendido a sí mismo y parece que le queda un largo camino hasta llegar a ese punto. Arco refleja esa crisis dentro del sector, (que quizá no tenga nada que ver con la económica o quizá sí) pero sí que deja sitio para el optimismo. Sí, porque no podemos tachar Arco de una total basura, había mucho salvable, muchas muestras de un posible futuro. En especial me gustaría destacar la selección española de galerías como Espacio mínimo, (que me encantó, simplemente) o La fábrica. Sus stands fueron de los que más me agradaron.

Mi opinión final es bastante favorable. Parece que, por fin, hemos dejado atrás ese afán de realizar un arte que espante, que sobresalte; quizá sea cosa de la crisis por lo que el Arco de este año era menos agresivo, más convencional si lo queremos decir así. Atacar la sensibilidad del visitante antes era uno de esos objetivos desgastados de tanto uso y ahora parece que se explota otras vetas, aunque había de todo, claro. Sea como fuere, ojalá que esta feria tenga éxito porque en mi humilde opinión se lo merece, se ha hecho un esfuerzo por presentar un buen producto y les ha salido bien.

Mañana arco cierra, pero hoy y mañana estará abierto a todo el público. Para aquellos que no quieran ir o no puedan les invito a visualizar la galería de fotografías, así podrán hacerse una idea sin moverse del sillón (aunque no le pidan mucha calidad artística a mis capturas). Visitar la feria es una oportunidad que recomiendo para aquellos fanáticos del arte contemporáneo, al fin y al cabo es la gran muestra de lo último de lo último en este mundillo (a nivel más bien europeo, eso sí) Además, nos permite poder disfrutar de las galerías de otros países en nuestra propia capital, lo cual, sin duda, es cómodo. En resumen, vayan, diviertanse, disfruten, critiquen, caminen, agotense, asómbrense y admiren, pero no se crean nada.

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3 comentarios en “Arco 2011

  1. jose macias gonzalez dijo:

    Me alegro sinceramente que ARCO esta año haya superado las expectativas que se tenían en un año tan difícil. Le tengo un enorme cariño a esta Feria y solo le deseo lo mejor, Sin embargo a mi probablemente ha sido el año que menos me ha gustado ARCO y eso que no falto desde hace 20 años. A medida que recorría diferentes galerías me iba enfadando cada vez mas. Al lado de obras serias, bien pertrechadas, magníficas, se acumulaban otras muchas que a mí paricularmente me hacían hervir la sangre.

    Creo que Arco se está convirtiendo en una Feria donce prevalece a quien se le ocurre la mayor genialidad. El resultado son un conjunto de obras muy sobrevaloradas en todos los sentidos, inaprensibles, banales, incomprensibles, estupidas, en ocasiones ridiculas y en algunos casos de una desfachatez asombrosa. Solo pongo un ejemplo la obra de un escultor al parecer con una gran trayectoria en la Galería de Juana Mordó que consistía en una estantería de madera de aglomerado como las que encuentras en Carrefour por 40 euros. Pregunte educadamente a una chica joven de la galeria que me comentó que su precio era de 36.000 euros y que era una escultura geométrica. Lo siento pero yo solo conseguía ver una librería de madera chapada. La dos últimas horas de mi estancia en Arco me dediqué a recorrer las galería buscando obras de este tipo y os puedo asegurar que encontre otras muchas que bajo mi punto de vista (como tal personalísimo), eran un claro ejemplo de eso que tanto se estila ahora: obras que buscan el rechazo, la comprensión de solo algunos elegidos, el bluf del momento, una sensación de impacto instantáneo que al final se quedan en nada.
    En mi defenasa que conste que tengo una mente abierta a todas las materiales, técnicas, formatos, temáticas y que me gusta que me sorprendan y que me deslumbren con cosas que nunca se habrían podido ocurrir. Comprendo que el arte no tiene que ser acomodaticio y tiene que innovar y porque no, escandalizar, pero reconozco que este año me he visto superado. Para finalizar, pese a todo he comprado dos cosas que me han gustado mucho y que me las callo, una me ha costado una pasta y la otra 500 euros.

    ¿Quien opina como yo o quien no? ¿Quien le pone el cascabel al gato? Un abrazo.

  2. borjarivero dijo:

    Sin duda ha sido un año en el que se han contenido demasiado, al menos esa es mi impresión. No encontré nada espectacular, sí unas cuantas cosas buenas, pero nada que me admirase.
    Me parecen muy interesantes las ferias surgidas alrededor de Arco, como por ejemplo JustMAD. Este año no he podido asistir, pero me da en la nariz que allí ha estado lo más nuevo, quizás también lo mejor, aunque eso es mucho decir sin haber ido.
    Habrá que ser pacientes con Arco y esperar a ver como evoluciona una vez termine la crisis.

    Gracias por tu comentario, siempre es agradable ver “tinta” fresca por aquí.

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