El cine y los oscar 2011

Los oscar es “la noche del cine” (norteamericano). Todo el mundo, particularmente los EEUU, se fijan en esa alfombra roja y en los personajes que desfilan sobre ella. Personajes que no son otros que los adalides del arte más mayoritario de nuestro siglo.

El cine ha tenido una trayectoria bastante caótica, si bien podemos mirar atrás y exclamar sobre lo buenas que eran ciertas películas que hoy han pasado a ser clásicos, parece que todo se ha confundido conforme llegamos al hoy en día. Porque en nuestras carteleras a lo largo del año se van sucediendo decenas y decenas de películas de entre las centenares que se graban y se distribuyen. Sólo unas pocas llegan hasta las pantallas del cine debido a diversos criterios, aunque hoy en día gracias a internet la oferta se diversifica, pero seguimos con los grandes “best sellers” de películas bien puestos en carteles por toda la ciudad. Si nos fijamos un poco podremos darnos cuenta que todas las vayas publicitarias de una ciudad como es Madrid se llena de diferentes productos, pero una de cada tres veces ese producto será una película. Al menos ese resultado me ha dado a mí.

La idea del cine como arte a muchos les pone la carne de gallina, ya sea por asco, miedo o por estar simplemente en desacuerdo. Generalizar que el cine es arte sería horrible. Decir que algunas películas lo son es algo mejor aceptado aunque aún así levantará urticaria en más de uno. Muchas personas consideran al cine literatura descafeinada, dirigida y poco novedosa. Al fin y al cabo si yo me leo cierta novela la riqueza de interpretaciones será muy amplia, mucho más que en una película. Sí, es cierto, esto no lo podemos negar, pero bien es cierto que la cinematografía nos añade el plus de ver y escuchar con los propios sentidos al margen de la imaginación. Eso es lo que cambia el registro y está bien. Además hace el disfrutar del arte algo muy sencillo. Somos una sociedad vaga, influenciada para que lo seamos y el cine cumple una magnifica función: nos entretiene sin hacernos pensar. Esa es la clave del boom del género. Por supuesto en tal explosión la mayoría de lo que surge es porquería, entretenimiento vacuo, que no sirve para nada más que para pasar el rato. En ese sentido está muy bien, es creado para eso, para ganar dinero haciendo que la gente no piense, es perfecto. Luego encontramos otras películas, esas de las que ya hablábamos antes, esas pocas que sí, verdaderamente podríamos considerarlas algo más que unos meros minutos de imágenes y sonidos con los que entretenernos. Hay auténticas obras maestras en las que además de disfrutar de la estética, de los argumentos, de los personajes, diálogos etcétera, podemos pararnos a pensar o simplemente a recrearnos en un sentimiento X. Ese es el buen cine.

Dicho esto, los oscar, desde el punto de vista de un servidor, deberían de ser ese premio que honra a los homenajeados por sus películas, por sus trabajos, debería reconocer lo mejor del año. ¿Lo hace? La respuesta es obvia: no.

Este año la mejor película ha sido para “The king’s speech” una película buena, la he visto y la interpretación de los actores es impecable, la dirección me parece muy fina y así punto tras punto se convierte en una película muy buena, de libro. Lo que ocurre es que aunque la película es muy correcta y buena, no da para mucho más; sí, quizá sea un ejemplo perfecto para colocar en el manual de cómo hacer una película, pero no trasciende a más, no es una cinta que nos exalte. Sin embargo, de entre las seleccionadas “Incepcion” del genial Christopher Nolan, es una obra maestra que, desde mi humilde punto de vista, se merecía mucho más la estatuilla. Aún así mi ganadora habría sido la terrible y sin embargo maravillosa “Black swan”, una película como hacía tiempo que no me hacía sentir una. Es un film horrible, fantástico, brutal, que te despega del asiento. Esa es la que, creo, debería haber sido la justa ganadora. De todas formas no me quejo, pues en vez de “The king’s speech” podría haber ganado “The social network” o “127 hours” que, pese a ser buenas películas, no me parece que igualen al discurso de Jorge VI.

El oscar para el mejor director fue para Tom Hooper. Bueno, hay que decir que era mi segunda opción. Fincher no, por favor; los Coen han hecho y harán cosas mejores; Russell habría sido el tercero. Aronofsky sería un gran ganador, aunque es cierto que en este apartado Tom Hooper, como decíamos antes, hace una dirección muy pulcra, no hay nada que objetarle, así que quizá mi elección sea solamente cuestión de gusto.

Del premio al mejor actor para Colin Firth a mi parecer, si bien es merecido, llega tarde. ¿Tarde por qué? Pues por algo parecido al premio a mejor película. Firth se mete maravillosamente en el personaje del rey tartamudo, nos lo creemos a pies juntillas, pero es que estuvo fabuloso el año pasado con otro George, este Falconer, en la película dirigida por Tom Ford. Aquella si fue una actuación digna de recordarse, algo por lo que debería haber obtenido el oscar, estuvo nominado y no hubo suerte. ¿Suerte? Uno podría conjeturar sobre por qué no le dieron entonces la estatuilla, pero es mejor no mancharse demasiado las manos de tinta con desbarres que llevan a poco. El premio, aún con todo, me ha alegrado mucho; es un gran actor que merecía que su trabajo fuese reconocido.

Por último, el oscar a mejor actriz fue para Natalie Portman ¿Alguien lo dudaba? No hay nada que apostillar a este premio. Portman es magnífica, nos agobia con su interpretación, nos embelesa, casi nos hace chillar y sin duda obliga a que demos algún latido de más. Black swan es, gracias a ella, la gran película que es. Es en su personaje en el que recae todo el peso de la cinta, junto con la ambientación que es igual de magnifica que ella.

Del resto de premios, el único del que puedo anotar algo sería del mejor guión original, que fue para “The king’s speech” y que, y esto creo que ya es sólo cuestión de gusto, a mí me parecía que “Incepcion” se lo merecía un poco más.

Para finalizar, animo a quien le guste el cine a ver todas las cintas nominadas a mejor película, pero en especial las tres que he mencionado tanto en este texto: “Incepcion” es una gran película de ciencia ficción, Calderón de la Barca estaría extasiado con ella; “Black swan” es absolutamente magnifica, no apta para cardiacos ni para cisnes blancos (vedla y entenderéis esto [posiblemente]); The king’s speech ha sido coronada la mejor del año, por algo será, verla no tiene ningún desperdicio.

Sobre si el cine es o no arte, seguimos discutiendo otro día.

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