Historia de una ausencia

En concreto la ausencia ha sido mía. Para los que sigáis este blog habréis notado varios días en los que apenas ha sido actualizado, lo mismo para aquellos que me siguen en Twitter, se debe a que he estado de viaje y no he tenido tiempo ni oportunidad para sentarme ante un ordenador y publicar. Precisamente acerca de las ausencias pensaba el otro día, pues parece que todo nuestro discurrir está lleno de ellas. Ausencias de uno mismo, en esos momentos en que escapamos, más o menos premeditadamente, y huimos de la norma que conforma nuestro día a día. Este viaje mío puede tomarse como un ejemplo: ha sido una escapatoria que buscaba un poco salir de la monotonía pesada. Otras ausencias, nuestras también, se refieren a esos momentos en los que ni nosotros mismos nos reconocemos, en los que actuamos de una manera que nos desgrada y no sabemos bien por qué, o si lo sabemos preferimos guardarlo en lo más recondito de nuestro subconsciente. Más ausencias se refieren a las que tenemos de otros. Si veis unas publicaciones atrás en “las personas desaparecidas” algo tocaba el tema. Quizá esas sean las peores, cuando echamos de menos a alguien o deseamos estar con esa persona en un momento concreto, aunque esté lejos (y lejos no tiene por qué ser una cuestión de kilómetros, puede ser una lejanía de ignorancia o de distintas perspectivas. Estas ausencias no se puede remediar por nuestra mano, lo ideal sería que esas personas que añoramos apareciesen adivinando nuestros sentimientos, pero es algo imposible y, dado que la tristeza es mejor aparcarla a un lado, debemos seguir aceptando el hecho de que, al fin y al cabo, hay que convivir con ausencias.

Mi viaje ha sido a Ámsterdam, es una ciudad magnifica con unos museos excepcionales (Van gogh museum, Rijksmuseum y Stedelik museum son algunos de ellos y tienen una rigurosidad expositiva muy buena) con unas calles llenas de encanto en la que uno se pierde paseando gratamente. Tomar un café junto a los canales y leer un poco o escribir es puro placer. Además, el ritmo de vida es muy agradable de vivir y de observar. Muy recomendable su visita.

En otro orden de cosas, aprovecho esta entrada para comentar que se busca colaborador para “La biblioteca de babel” ya que los que nos encargamos del blog estamos bastante ocupados con nuestros quehaceres y nos cuesta mucho marcar un ritmo aceptable de publicaciones, si seguís ese blog, seguro que lo habéis notado. Así que si os gusta leer y os podéis comprometer a publicar una reseña cada cierto tiempo escribid a mercuriocronico@gmail.com y hablamos sobre ello.

Nada más por el momento, mañana o pasado se reanudará el ritmo normal de publicación.

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2 comentarios en “Historia de una ausencia

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