Miedo a ser

¿Quién no ha tenido miedo alguna vez? Ya sea por las fobias más diversas o las pesadillas infantiles donde la oscuridad se presenta como una rémora ancestral, recuerdos de aquel tiempo en que sí existían bestias acechando con sus ojos brillantes en medio de la nada.

Miedo, miedo a la historia, miedo a los tópicos, miedo a pensar o a esas grandes preguntas que se desplazan a áreas donde la sociedad puede mirarlas con distancia; sin preocuparse por ellas y esperando que sean otros los que lo hagan, otros a los que la credibilidad que les otorguen será igual que a los objetos que ellos mismos han deseado obviar.

Está en nuestra naturaleza, en nuestra genética, se ha enraizado como un componente que va más allá de la cultura de nuestra vida. Tememos, y a lo que más tememos es a nosotros mismos. Por ello son tan terribles las máscaras, porque simbolizan lo que no somos, lo construido, nos simbolizan a nosotros mismos. Es la paradoja que vamos creando toda nuestra vida, pues nos fundamos con toda suerte de materias hasta que un día nos damos cuenta de que la máscara que nos cubre todo el cuerpo es falsa y que no somos nosotros sino una mutación, unos hilos que nos atan las articulaciones y nos impiden movernos con libertad. Pero nosotros hemos sido sus creadores, nosotros nos elegimos falsos por miedo a la verdad.

¿Y por otro lado, qué tienen los espejos? Nos duplican, crean monstruos que son exactamente iguales a nosotros, pero sobre los que no cabe pensamiento alguno, ya que no podemos llegar a ellos. Somos incapaces de cargar con la responsabilidad de esa imagen inmaterial que creemos fruto de un fenómeno de la física, pero que tanto nos ha quebrado la cabeza con mundos extraños donde nosotros somos los antagonistas y a la vez somos nosotros, universos paralelos, países extraños o iguales pero perversos. El reflejo escapa a nuestra voluntad y eso nos asusta.

Pero a todo estamos acostumbrados, todo lo sabemos. Es por eso que nos perturba tanto los hechos inexplicables al encontrarnos otros individuos tan similares a nosotros que nos perturban sus decisiones, sus finales, sus vidas o cualquier nimiedad que les implique. Somos gordos ególatras que temen que esas personas sean ejemplos de nosotros mismos, porque nos recuerdan que somos de la manera en que somos y que hemos perdido cosas que ellos ganaron o que son señales de un futuro que podría pasarnos en primera persona y no queremos.

El mayor miedo es a nuestro potencial. A Ser en ese sentido ontológico. La filosofía no es bien comprendida, se diluye en la hipocresía de una sociedad que la teme con fervor porque es pensamiento excedido y no puede abarcarlo. Ser implica abandonar las imposturas que elegimos, implica también ser valiente en un mundo donde se premia la cobardía, los compromisos, el maquillaje de las sonrisas. ¿Cómo ser valientes si es algo anacrónico a nuestro tiempo? La respuesta es muy dura ya que siempre ha sido algo anacrónico y sólo con la búsqueda violenta seríamos capaces de encontrar nuestro coraje. No, no es fácil vencer al miedo, por eso aquellos que lo consiguen son héroes, espadas de luz atravesando la mundana oscuridad.

La lucidez es un castigo que nos dota de la visión interior, que nos llena del silencio de la comprensión.

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2 comentarios en “Miedo a ser

  1. Kotei dijo:

    Es posible que el miedo sea algo imnato en el ser humano? Quien no tiene miedo a salirse de la línea roja marcada, a pasar de una a otra. Te lanzas un día saliendo del camino, y vas a otro, por el cual tambien tienes que continuar sin salirte, por lo que al final, vuelves a ese miedo de antaño. Creo que de niños no tenemos los mismos miedos. Los mostruos se iban con las primeras luces del Alba, mientras que ahora, de adultos, no se esfuman.

    Un beso

  2. ¿Y cual es tu máscara?
    Yo soy cobarde. Siempre lo he sido. y lo seré. No tengo fuerzas para luchar contra mí mismo. Y mucho menos con la imagen que refleja cualquier espejo en el que me mire. Por eso, quizás, hace tiempo que no me miro. Intuyo que si me miro, me observo, me desintegraré como el mago del siguiente post, aunque sin convocar a las fuerzas del Universo.

    besos.
    muchos.
    envueltos.

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