El Albatros IV

N.D.A: “El Albatros IV” se publicó el día 25/12/2011 en el blog deEl rincon de Tatojimmy v.2.0de Tatojimmy. Pertenece a su especial sobre la navidad.

Los altavoces resonaron en toda la sala con una música que anunciaba el discurso a continuación; una voz desvirtuada y grave resonó al otro lado:
-Estimadas damas y caballeros, al habla el capitán Leonardo Varas. La tripulación y yo mismo queremos desearles un feliz vuelo a bordo del dirigible Albatros cuarto con destino Barcelona, la hora prevista de llegada son las diez horas de mañana… Esperamos que hayan encontrado a su gusto las habitaciones… asimismo les informamos que a las nueve pueden disfrutar de una cena especial de navidad en el comedor… Hasta dicha hora la sala permanecerá cerrada, pero pueden disfrutar de un cóctel en el salón. Gracias por su atención y feliz vuelo.

Leonardo apretó el botón para apagar el micrófono y comprobó la hora. Eran las siete por lo que tenían dos horas todavía hasta la cena, en la cual debería de aparecer para presidir la mesa principal.

Cuando la compañía adoptó aquellos viajes de lujo y le ofrecieron el puesto no se lo pensó, era la mejor opción para disfrutar de sus últimos años antes de la jubilación, además de estar magníficamente remunerado. El problema resultó ser que los vuelos se organizaban sobre todo en fechas señaladas y él era un hombre sencillo que detestaba la ostentación. Estas eran las cuartas navidades que tenía que pasar lejos de su familia y aquello le dolía profundamente. Echaba de menos la comida de su mujer y las risas de sus hijas, el ayudar para poner la mesa o la hora de los regalos. Lugares comunes, quizá aburridos y desgastados por lo típico, pero que a él, en su simpleza, era lo que le hacían feliz.

El capitán dio unas instrucciones y salió del puesto de mando, en realidad aquella máquina iba sola, avanzaba apaciblemente a unas sesenta millas por hora y los rigores de la navegación eran mínimos. A su llegada a los pirineos les esperaba una tormenta y entonces quizá sí hubiera algunos problemas y le necesitaran de verdad, pero su puesto era aburrido y el pilotaje se lo dejaba a las otras cinco personas que siempre estaban en cabina con él.

Leonardo arrastró los zapatos por el pasillo alfombrado y entró en el salón, ensayando una sonrisa hacia los viajeros que, reconociendo sus galas, le saludaban con mucho interés. Pidió una manzanilla y se sentó en una mesa a ojear el periódico. Así pasó media hora en la que tenía que hacer verdaderos esfuerzos por concentrarse en seguir leyendo, puesto que no tenía el mayor interés por las noticias. Poco después volvió al puesto de mando, cansado, vio que todo seguía en orden y entonces se decidió por su camarote. Una vez allí intentó llamar a casa pero nadie cogió el teléfono. Llamó al móvil de su mujer y esta vez la voz familiar le iluminó por dentro. A veces, a solas en la cama de su habitación en el dirigible, pensaba en ella y no podía creer que después de cuarenta años aún la quisiera tanto. Era increíble. Pero cuando colgó el teléfono y miró por la ventana al lejano exterior ya en plena oscuridad, sintió tristeza y algo se apagó en Leonardo.

El capitán descansó un rato antes de dar unas últimas instrucciones a los pilotos, que básicamente se resumían en seguir todo como siempre, luego bajó al comedor.

En el camino unos niños que jugaban se chocaron con él y el hombre tuvo que apoyarse en la pared del pasillo para no caer. De repente una manita cogió la suya y le arrastró obligándole a dar varias zancadas.
-¡Niño! –gritó entre sorprendido y molesto.

Leonardo se quedó con la palabra en la boca al reconocer en aquella cabeza de pelo corto una familiar. Cuando el niño se detuvo segundos después se dio cuenta de que le había llevado frente a una mujer ante la cual su estomago dio un vuelco. Sin poder decir nada la abrazó con todo su corazón y sólo después de besarla se dio cuenta de que también estaban allí sus hijas con sus maridos y el pequeño que le había llevado hasta su familia.
-¡Feliz navidad, abuelo! –gritó el niño abriendo los brazos.

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2 comentarios en “El Albatros IV

  1. Este es uno de esos relatos que a todos, de alguna forma, y quizás con algunas variaciones, nos gustaría protagonizar. ¿quién me dará una sorpresa así? ains…
    ¡qué bonito!
    Estoy por hacer algo como lo de navidad, para que me escribas cosas parecidas a esta, y las otras dos. sip.
    :p

    besos.
    muchos.
    envueltos.

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