Entrada Nº4: L’Apoxyomène de Croatie

Es fácil criticar este mundo donde las nuevas tecnologías nos imponen su acelerado ritmo de vida, donde al mismo tiempo exponen nuestra intimidad, de la cual, por una curiosa paradoja, nos creemos propietarios.

También tiene sus ventajas. Hoy he asistido imagen a imagen al traslado de una estatua en el Louvre. Se realizó el mes pasado y en su página de facebook me he encontrado con el proceso. Toda una maravilla.

La serie de imágenes muestra el camión en el que llega, la caja de madera que guarda ese tesoro en forma de hombre y que recorre las salas del museo, insertando un elemento tan discordante en un palacio, provocando que en ese lugar repleto, los cuadros y las estatuas espíen el recorrido con curiosidad.

Abren la caja: el cuerpo esta encerrado a su vez en una jaula de metal, que aprisiona sus miembros con un mimo que no obstante parece terrible. Las manos destacan, delicadas, petrificadas en su gesto.

Construyen un andamio en medio de la sala, en el lugar en que se levantará. La introducen dentro y la elevan. Permanece suspendida un instante, sola, como un péndulo, como un hombre al que hubiesen construido la jaula a medida para que los barrones le inmovilizasen por siempre. Llega el pedestal, la estatua ocupa su lugar estable sobre un pequeño podio que ha perdido parte de su estela. Uno a uno quitan los tornillos y liberan el cuerpo de su prisión. Aún permanece descabezada.

La cabeza viaja en otra caja, acolchada, mullida. En las fotografías podemos verla olvidada sobre una mesa mientras el cuerpo recibe toda la atención. Parece triste. Sus párpados encierran el vacío, el completo vacío. Al final un hombre eleva la cabeza aferrándola con sus dos manos. La levanta y la coloca con mucho cuidado. Ya está, esas manos de hombre completan la figura verde que mira hacia abajo sin ver nada, con melancolía, quizá ha perdido, quizá se siente perdido.

Pienso en los gestos, en la importancia de ellos, en las dificultades y las cadenas impuestas o creadas. Pienso en el traslado, en el lugar, en el contexto. Pienso en la tradición, en la herencia. Pienso en el movimiento, en el abandono y también me inquieta esa boca y esos ojos que parecen a su vez pensar.

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