Intemperie

90800_intemperie_9788432214721Autor: Jesús Carrasco                                                                               Editorial: Seix Barral

Quizá la novela de Carrasco sea la mejor del 2013, desde luego crítica, público y medios parecen de acuerdo en afirmarlo. El año pasado fue particularmente bueno para los autores noveles. Jesús Carrasco se bautiza con este libro áspero y atemporal de una España, sí, vamos a creer que es España, hundida en su propia naturaleza. Una novela rural, dicen.

Un niño abandona su pueblo, huyendo de los horrores de un pequeño mundo, se interna en la llanura, bajo un sol inclemente, en una geografía sin elevaciones, sin sombra, durante una sequía que dura ya muchos años. El clima es casi post-apocalíptico, mejor sería decir post-civilización.

Carrasco hace surgir lo que hay en el hombre, en el interior, los monstruos escondidos bajo las capas de impostada educación. Cuando cae el sistema que fomenta un comportamiento correcto entre los unos y los otros, las figuras de poder gozan de demasiado poder, y los hombres y mujeres se acostumbran a sobrevivir, atendiendo sólo a sus necesidades, anteponiendo el propio bienestar al de cualquiera. Ser bueno es un invento de la civilización, de la cultura o de la religión. Los hombres somos peores que animales, monstruos, como ya he indicado. Eso es lo que Jesús Carrasco nos muestra. El estado natural del hombre no tiende hacia la bondad.

El estilo del libro está desprovisto de adornos, apenas un puñado de apreciaciones a las que se ha dedicado un mayor detenimiento. El resto es igual a la geografía expuesta, que intoxica así tanto el argumento como los personajes o la escritura. Es una novela cruda, secada a la intemperie como ciertas tiras de carne abandonadas por los personajes en cierto momento. Los protagonistas son El niño y El viejo, junto con un puñado de animales y otros arquetipos como El alguacil o los ayudantes de éste. Un conjunto de ejemplos para ahondar la cuestión sobre lo humano. Aquí todo está definido, todo lo “natural” en el hombre sale al exterior, sobre todo lo escatológico, pues todo lo corporal tiene una gran importancia aquí. Por lo demás, la tensión narrativa se mantiene sorprendentemente bien, pese a la sencillez de la obra.

El libro ha suscitado muchas conversaciones y un alud de críticas literarias. Incluso ya se han comprado los derechos para hacer una película. Hay quien habla de clásico, aunque un servidor piensa que es muy pronto. Sí se podría considerar como un libro atemporal, y ésa es su mejor característica.

Es, en resumen, un magnífico libro, muy bien escrito, que cuenta una de esas historias universales que siempre se podrán volver a leer y siempre conservarán su significado.

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