¿La televisión es cultura? (Segunda parte)

Artículo publicado originalmente en La Tronera, suplemento cultural del semanario Bierzo 7. Tribuna Cultura Crítica. Junio de 2015. También publicado en su versión digital aquí.

En el artículo de mayo hablamos sobre la decrepitud de los distintos sectores dentro de la televisión española, la decadencia tanto en la ficción como en la no-ficción patria. Hoy las dinámicas de la programación televisiva centran su atención en despertar el morbo del espectador, una circunstancia que se ha respondido tradicionalmente alegando la oferta como consecuencia de la demanda. Si bien es indudable la existencia de una audiencia respaldando dichos programas, el “amarillismo” se ha ido propagando hacia otros, el caso más flagrante es el de los informativos.

Ilustración de Jorge Fernandez Ruiz

Ilustración de Jorge Fernandez Ruiz

En este 2015, sin embargo, hemos asistido a un ligero cambio en el panorama televisivo español. Si bien esa “señora de Cuenca” ha sido el tótem sobre el que ha girado la ficción de nuestro país durante casi veinte años, parece que ahora producciones más audaces como Vis a vis, (Globomedia, 2015) o El ministerio del tiempo (Onza Partners y Cliffhanger, 2015) trazan un camino para salir de la mediocridad. Esta nueva hornada de series de televisión se fija en ejemplos extranjeros para crear un producto diferente y comprensible dentro de nuestra sociedad. Si bien no son ejemplos perfectos sí dignifican algo la muy maltrecha ficción española.

No sólo las series son síntoma de esta mejoría, La 2 de TVE cuenta con varios programas de divulgación cultural (científica y humanística) En esta cadena El escarabajo verde lleva muchos años produciendo reportajes y documentales de gran calidad sobre medio ambiente; Pagina 2 es el único monográfico literario de la televisión y saben aprovechar excelentemente la media hora de que disponen; Órbita Laika se ha transformado en un magazín científico serio y entretenido; ¡Atención, obras! muestra el panorama de la actualidad de las distintas artes, tanto dentro de nuestras fronteras como fuera de ellas; para finalizar This is Opera ha cosechando un éxito imprevisto durante los últimos meses gracias a un programa muy dinámico sobre el gran espectáculo de la música. TVE junto con Radio 3 también ha demostrado saber cómo aprovechar su magnífico fondo audiovisual con Cachitos de hierro y cromo. Todas estas propuestas mantienen una calidad extraordinaria con un presupuesto ajustado, demostrando así que otra televisión es posible. Pese a ello, sorprende no sólo el poco interés del público hacia esta cadena, sino lo mal que la propia TVE (siempre zarandeada por los cambios políticos) gestiona los programas de La 1, su canal insignia y donde debería mostrar lo mejor de sí misma. El colmo se lo llevan series como Los misterios de Laura, que mientras es comprada y valorada en el extranjero, aquí tras un lago periplo parece que no volverá a emitirse. Si bien la comedia nunca fue perfecta, sí era una serie bien hecha y alejada de los tópicos imperantes en otras del mismo género. Otro ejemplo sobre este tipo de maltrato se lo ha llevado Alaska y Segura, este 2015, TVE se atrevió a pasar el Late-night cultural de La 2, donde llevaba dos temporadas cosechando mucho éxito, a La 1. La apuesta fue muy bien recibida, pero inexplicablemente la cadena comenzó a maltratar el programa con cambios de horario y cancelaciones absurdas de último minuto.

Si bien TVE poco a poco apuesta, pese a sí misma, (ha quedado claro que ella es su peor enemigo) por un camino diferente, Atresmedia (Antena 3 y La Sexta) procura hacer algo parecido. Quizá ha comprendido la importancia de cambiar para no hundirse, tiene la oportunidad de convertirse en la gran hacedora de series en nuestro país, pero está por ver si sus decisiones le llevan por el buen camino. El caso de Mediaset (Telecinco y Cuatro) es bien distinto. La cadena dirigida por Paolo Vasile ha rechazado presentarse a los Premios Iris otorgados por la Academia de la Televisión, dónde en entregas anteriores crearon nuevos galardones para que la empresa no se fuera de vacío, tampoco se presentaron el fesTVal de Vitoria. La premisa de Mediaset es basar toda su trayectoria en la audiencia. Pero es en esa tiranía del público donde nacen los problemas y germina la homogeneización de la programación televisiva. Pero no sólo Mediaset ha sido la abanderada de este sistema, también Atresmedia e incluso TVE (sin lógica ninguna pues no entra dentro de la competitividad económica por la publicidad) han caído en esa trampa, está por ver si alguna de ellas es capaz de salir de su obsesión, pero aunque hay tímidos pasos hacia otro modelo, el cambio no es fácil.

En últimas declaraciones, la CNMC (Comisión Nacional de Mercados y Competencia) afirmó su descontento con el duopolio Atresmedia / Mediaset. Su análisis se basaba en el reparto de ingresos gracias a la publicad (copan el 90% del total) La CNMC decía estar más cómoda con tres o cuatro jugadores compitiendo por los porcentajes y la audiencia pues dinamizaría el reparto de dinero. Esto, volviendo al tema que nos ocupa, también sería beneficioso para la diversidad y calidad de la parrilla, pues una mayor competitividad fomenta la creatividad, y esta es el factor más importante para construir un medio culturalmente digno.

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Miércoles fragmentado: Color y cultura, John Gage

“The requirement of Venetian colore was this colour not in the sense of bright hues and sharp contrasts but rather a particularly rich and resonant handling of the brush. Pino argued that the skilful painter should be able to substitute one colour for another and still archieve the required effect. But this was also a matching function to be achieved by mixture, and the mixtures of the Venetian oil-painters of the sixteenth century -Titian chied among them- were unprecedentedly complex.”

“El concepto veneciano de colore no hacía referencia al color en el sentido de tonalidad brillante y acusados contrastes sino a un exquisito manejo del pincel que tuvo amplias repercusiones. [Paolo] Pino afirmaba que un pintor habilidoso debería ser capaz de sustituir un color por otro sin dejar de obtener el efecto requerido. Esa capacidad dependía de la entonación que se lograba en la mezcla, y las mezclas de los pintores al óleo venecianos del siglo XVI -Tiziano entre ellos- eran extraordinariamente complejas.”

La subasta comenzó en ciento treinta mil dólares. El juez (a Natalia le gustaba llamarlo así) explicó las bondades del cuadro, la exquisita factura a imitación de los grandes pintores del XVI. No, no era un Tiziano auténtico, su autor permanecía desconocido. El cuadro había sido hallado en la colección privada de un empresario con demasiado dinero en paraísos fiscales. La noticia fue muy sonada: cuando la policía entró en la vivienda debido a una investigación sobre evasión fiscal y banqueo de dinero, el hombre se pegó un tiro en la cabeza y los trozos de cerebro impregnaron toda la tela.

Al principio se creyó que era un verdadero Tiziano, los especialistas se volvieron locos, la prensa estuvo tres días rellenando su sección de cultura con el asunto. Luego llegó la decepción cuando Soterby’s presentó su último informe. No obstante la tela era valiosa.

Natalia fue la cuarta persona en hacer una puja, pero la suma siguió aumentando y decidió esperar. Pronto superaron el millón de dólares y poco después los dos millones. La mujer se preguntó si alguien más tenía la misma información que ella, quizá Mr. Oldman se la había jugado. Pujó por tres millones quinientos mil dólares y resultó la última oferta.

Cuando sonó el martillo se levantó discretamente y acudió al mostrador de la sala contigua, no le interesaba ningún otro producto. Dejó sus datos bancarios, un chico encantador los comprobó con lentitud y ella casi sintió remordimientos. Le dejó una tarjeta y salió del edificio.

Al día siguiente Soterby’s cobró la suma del cuadro e hizo el envío a la dirección indicada, una casa magnífica y vacía donde esperaba la compradora con su elegancia habitual. Descargaron la mercancía y ella insistió en dejar el cuadro dentro de la caja. Una semana después el FBI halló pruebas que desechaban la teoría del suicidio del empresario, había sido asesinado. También encontraron una última cuenta oculta con irregularidades en su extracto, pero para entonces ya no había rastro de la mujer o del cuadro. Un año después Soterby’s anunció un nuevo informe, según el cual la tela sí había sido pintada por Tiziano. Su director, Mr. Oldman, presentó sus excusas personalmente al FBI.