La lluvia amarilla

  • lluviamarillaAutor: Julio Llamazares
  • Editorial: Booket

¿Qué haríamos si fuéramos la última persona del planeta? No, La lluvia amarilla no es un texto post-apocalíptico, pero tiene ciertas semejanzas, la pregunta puede ser digna de hacerse y la lectura de La lluvia amarilla da una respuesta, quizá la más sincera y sencilla.

Andrés se ha quedado sólo en Ainielle, un pueblo perdido en medio de los pirineos, aislado cuando caen las nieves en invierno. Poco a poco la gente se ha ido, ahora él asiste a los últimos años de su vida tras la muerte de Sara, su esposa. No tiene más compañía que la perra y junto a ella asiste a la paulatina destrucción del pueblo, reconquistado por la naturaleza. En consonancia con el deterioro, Andrés también es testigo de su propio final, ya es un anciano y sus últimos días también serán los últimos días de Ainielle, luego el pueblo dejará de existir en los mapas, quedará sólo un recuerdo, un montón de ruinas para los excursionistas.

Julio Llamazares escribe sobre la muerte y el abandono, sobre la soledad, pero ante todo La lluvia amarilla habla de la memoria. El único ejercicio que Andrés puede hacer durante los años que van transcurriendo es recordar. Su memoria viaja a todos los acontecimientos de su vida, lo hace desde la cama donde va a morir, un aviso inicial que no resta de interés a la narración. Recuerda todo lo ocurrido en Ainielle como si le contase su historia a un espectador fantasmal. Su narración es el testimonio de un mundo rural casi desaparecido, una sociedad donde la cooperación entre sus distintos individuos regía el modo de vida.

La novela de Llamazares es un texto narrado en primera persona, coloca al lector en la misma habitación donde muere Andrés para que éste le cuente su historia, las palabras del anciano van llenando la estancia de imágenes y colores. Es, sin duda, una novela crepuscular, pero esa caída de sol tiene una tonalidad magnífica gracias al lenguaje empleado. Llamazares ha sido capaz de crear un texto sencillo en el estilo, pero muy complejo en su estructura temporal (con abundantes asociaciones de eventos) que sin embargo articula con maestría, creando un relato capaz de evitar la linealidad, un defecto donde podría haber caído fácilmente debido al tipo de historia elegida. Se trata de un libro envolvente, todo un paisaje literario desplegado para contar la historia de una vida y de un pueblo, demostrando así cómo el lugar condiciona el desarrollo de las personas. La sensibilidad que Llamazares demuestra se traslada fácilmente al lector, quien podrá emocionarse con la belleza de las palabras.

«La herrumbre del cerrojo, al rechinar bajo el empuje de una mano, bastará para romper el equilibrio de la noche y sus profundas bolsas de silencio. Como asustado de sí mismo, el que se atreva a hacerlo regresará sobre sus pasos y el grupo entero se quedará paralizado, inmóvil, en silencio, escuchando la angustiosa sucesión del eco por el pueblo. Por un instante, pensarán que aquellos golpes nunca más van a volver a detenerse. Por un instante, llegarán a temer que Ainielle entero se despierte de su sueño –después de tanto tiempo- y los fantasmas de sus antiguos habitantes aparezcan de repente a la puerta de sus casas nuevamente. Pero pasarán los segundos, lentos, interminables, y ni siquiera en esa casa, en la que tal aparición sería esperada, ocurrirá absolutamente nada extraño. El silencio y la noche volverán otra vez a adueñarse del pueblo y el resplandor de las linternas se estrellará contra la puerta nuevamente sin encontrar el brillo acorralado de mis ojos frente a ellas»

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s