Entrada Nº15: Los Idus de Luz de Mercurio

Lo sé. No estoy.

Lo siento.

Mi cabeza se la lleva el día a día, el torrente cotidiano, se la lleva la necesidad, se inunda con las obligaciones y se obsesiona con la tinta y los monstruos de siempre, mis oráculos. Aspiro a los espejismos sobre la arena… buscando el dolor. No. El eco de un sentimiento áspero, incómodo. Eso sí. De la sangre también brotan flores, estoy abrevando mis plantas para aromar los pies de esta tumba.

Colaboro en tres proyectos literarios. Escribo la novela. Estudio un master. Trabajo. Hago malabarismos con mi vida social. Leo. Cumplo los deberes que me asignan los monstruos para apaciguarlos, para que bajen el volumen con el Numen. Intento hacer algo con las redes sociales y el blog… sin éxito. Todos tenemos un límite, hasta los caminantes en el desierto.

Estoy satisfecho. No, no lo estoy, quisiera llegar a más pero no soy dueño del tiempo. Es suficiente y me conformo con esa sensación de hacer lo posible. No, no me conformo, me hiede la boca por no gritar las palabras y mis demonios se revuelven inquietos. Pero uno debe aceptar cuánto puede sobrepasar sus limitaciones, hasta dónde tensar el hilo brillante de lo posible. Un poco más y se rompe.

Luz de Mercurio no cierra ni se va, pero está en obras. La actividad seguirá siendo tan descuidada como en los últimos meses. Esta entrada es un anuncio de peligro: atentos a los agujeros en el suelo y la pintura fresca, no os vayáis a ensuciar la camisa; cuidado con las cajas, estamos ordenando, trayendo nuevos proyectos. Vendrán sorpresas. Quizá pronto. Pero quiero ser prudente para que el trabajo valga la pena. Seis meses, medio año, es un lapso digno. Mucho trabajo (que no podréis ver inmediatamente) para asegurar un futuro a este viejo blog que pronto cumplirá 7 años, un futuro corto, pero futuro. ¿Durará? Algunas cosas caen por su propio peso, otras se quedan enganchadas al árbol y en su rama maduran y en ella se pudren.

Es hora de sentarse a meditar, limpiar el polvo y cambiar los muebles. Podéis hurgar entre los trastos viejos del timeline para entreteneros. Siempre es bonito rescatar los juguetes de esa niñez azul.

Última confesión: me gusta mucho el número 15, me recuerda a los idus del pobre Cesar, la mitad de algo y a la vez cierto punto de no retorno, de decisión. Bien, ya hemos escuchado al oráculo y nos sabemos la lección. Mejor hagamos algo antes de enfrentar la siguiente escena del drama.

Damas, caballeros, estas aguas templadas que bañan nuestros muslos llevan el nombre de Rubicón. No se entretengan con su brillo mercuriano, es hora de cruzar. Si pasamos a la otra orilla con la espada en la mano será la guerra, yo lo acepto, empuño el alma de Coriolano. Quien quiera, que me siga.

ralph-fiennespost3

Portada de la película Coriolanus, dirigida por Ralph Fiennes (2012)

Anuncios

Un comentario en “Entrada Nº15: Los Idus de Luz de Mercurio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s