Manzanilla

Hoy he soñado con el sabor de la manzanilla. No de cualquier infusión, no del aroma general, sino de una taza concreta que tomé hace muchos años en un lugar que no ha resistido al olvido. No tengo detalles sobre la cafetería o si la tomé en casa, si quizá me la sirvió mi padre después de comer. Sé que llovía abundantemente, casi de manera tropical. Hacía calor, aún era verano. Yo observaba el agua caer por una ventana o en una terraza. Tampoco recuerdo la taza, pero sí la tetera en que me la sirvieron, de cafetería, metálica, capaz de darle un tinte único al sabor. Todavía me acompaña esa sensación: la tranquilidad de un mundo bajo la lluvia, y el contraste del líquido muy caliente bajando a través de mi garganta. Entonces sentí una de esas brisas rápidas, capaces de cortar el bochorno, casi frías. Entre mis manos había un libro, nada más. Después, la tarde continuó sin dejar más huella en mi memoria.

Enero2018

Ilustración de Victor Hugo Ramirez García

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