Actualizaciones y futuribles

Una vez terminado el cambio de aspecto, que espero que os guste mucho y que os anime a la lectura, no puedo evitar no mencionar los resultados de la encuesta que os hice en el blog.

Inicialmente quiero dar gracias a aquellos que piensen que todo está bien como está, sin embargo me he dado cuenta, también por comentarios tanto públicos como en privado, de varias cosas:

La primera es que me pedís más calidad en los textos; es algo que entiendo, si no creyese que pueden ser mejores no habría dado la opción en la encuesta. La verdad es que por dignidad la categoría que agrupa la mayoría de los textos que escribo aquí se llama “a vuelapluma”. Que quiere decir, como sin duda sabéis, que es un texto hecho en el momento, apenas revisado. Para mí esto es necesario ya que es difícil mantener un buen ritmo de publicaciones y a la vez trabajar mucho los textos. Si lo hiciera todo no viviría, ya que todo mi tiempo libre lo dedicaría a la escritura. De todas formas os haré caso: intentaré publicar cosas más terminadas a partir de ahora mismo.

Por otra parte habéis pedido más sobre el autor. La verdad es que dudé en añadir esa opción, pero visto que es así intentaré dejar comentarios sobre mí mismo y mi vida más a menudo. Los encontrareis dentro de una nueva categoría llamada “Cuaderno del autor” que comenzará con la primera publicación que haga y cuyos títulos empezarán todos por “Entrada NºX”. Espero que os guste, aunque evidentemente todo lo que escribo sigue teniendo algo de mí, aunque en ficción sea difícil encontrar esa parte. Y es que, como decía mi sobrecitado y querido Borges, “yo no puedo escribir sino de mí mismo, pues no conozco nada más”.

Por último, refiriéndome a esos mensajes, se me critica que no pongo emoción a mis textos. Bueno, agradezco mucho esta crítica, igual que cualquiera que se me haga desde una buena perspectiva. Las críticas y los comentarios ayudan a poner otros puntos de vista sobre la propia obra y también a darse cuenta de nuestros puntos débiles e intentar mejorarlos. Intentaré, en esa revisión especial que he dicho que voy a ponerle a los textos, ser algo más sentimental o sensible a la hora de redactarlos. Sin duda es algo que me cuesta y que debo trabajar, así que espero que poco a poco se note ese cambio. Además, os animo realmente a comentar más en el blog, ya que me ayuda mucho.

Ahora con respecto a las actualizaciones del blog en esta “nueva etapa” diré dos cosas sólo: La primera es que las imágenes (ahora únicamente hay una) que encontrareis en la columna de la derecha son un link que os llevará hasta mi página de Flikr donde podéis “descubrir” el resto de la imagen y leer un pequeño texto inspirado en ella. La segunda cosa se refiere a las páginas de arriba “Sobre el autor” “A vuelapluma” “Relatos” “Reseñas” y “contacto” que han sido o serán revisadas. Hace tiempo que modifiqué “sobre el autor” que antes se llama en latín “ego sum” (yo soy) Ahora he puesto al día el resto de páginas (os invito a echarlas un visitado) menos “A vuelapluma”, esto es así porque hay más de cien vuelaplumas y he tenido que considerar cómo voy a hacer la recapitulación, finalmente me he decidido por un tipo alfabético con “Köhner” con una mención a parte por su carácter de serie. Las tres páginas que sirven como archivo, pretenden que podáis tener acceso rápidamente a las publicaciones antiguas, quiero que todas tengan una breve descripción de su contenido para que podáis elegir si os gusta un texto y leerlo. En el caso de “Relatos” y “Reseñas” ha sido sencillo porque no hay demasiado contenido, pero “A vuelapluma” irá poco a poco. Espero que tengáis paciencia y que os ayude todo lo que intento hacer.

Nada más por ahora, muchas gracias por vuestras visitas y vuestra participación, ya que esto lo hago para vosotros.

España vota

Había dicho que tardaría una semana en publicar y aunque sigo con “problemas” técnicos he querido hacer un alto o más bien me he visto obligado a ello.

Para el lector espabilado, el título de este texto no le pasará desapercibido. “España vota” es el lema que el PP ha adoptado de cara al domingo. Tienen toda la razón, el país vota y quizá en su elección más dura después de aquella primera vez, ya muerto Franco.

Hoy es jornada de reflexión y este que suscribe, que habla aquí de cuando en cuando de cultura y de política, que habla de lo que pasa en España, no puede dejar de reflexionar hoy, sería una suerte de traición porque yo, igual que cualquiera que lea este blog, es un animal político. No nos queda otra, lo somos, incluso en la ignorancia, (elegida siempre, porque eso se elige y no vale ninguna excusa) somos políticos porque vivimos en sociedad; porque aunque queramos sentirnos ajenos a todo este entramado, no podemos. Es ese monstruo del que hablaba hace unos día en “el cinco de noviembre”. En ese artículo mencionaba la aberración del estado y pedía pensar en ello, en los poderes que nos atan mientras nosotros somos mansos corderitos que se dejan encadenar.

La jornada de reflexión parece pura hipocresía, a estas alturas todos sabemos a quién vamos a votar ¿sí? Para los familiarizados con los medios de comunicación les aconsejo ver los videos de Iñaki Gabilondo en su sección de El país digital. Sobre todo este y este, que me parecen interesantes para no olvidarnos de que el juego ha cambiado: ya no es el que parece y todavía se juega con las apariencias. Como buenos prestidigitadores, nuestros malos políticos nos siguen queriendo hacer ver que son ellos los reyes de esta época, los señores de la democracia. Es cierto que la democracia ya no es lo que era, poco a poco se está convirtiendo en una plutocracia, pero en una velada. ¿Acaso alguien pensaba que unos señores con sombrero de copa y billetes en el fajín iban a aparecer en la televisión y presentarse a las elecciones? ¿Por qué? ¿Por qué arriesgarse? A no ser que se tenga mucho dinero y muy poca vergüenza, a no ser que medio país sea tuyo, o seas Silvio Berlusconi, la posibilidad de perder no merece la pena. Por otra parte Turquía pretendía adoptar una ley hace meses que regulase la corrupción de los políticos; no que la detuviese, sino que estas personas no pudieran ser juzgadas por esos delitos. España va por el camino de Italia y de Turquía, a il cavalieri le han echado para lavar la cara, pero muy ingenuo se ha de ser para pensar que este hombre no va a manipular todo lo que quiera y siempre en su beneficio.

Pero vamos a nuestro tema, a España, y sigamos reflexionando. Si la democracia ya no es democracia, si nuestros políticos se arrodillan ante fuerzas mayores de esa comunidad de la que formamos (orgullosamente, claro) parte, y que a su vez se doblega ante amos más poderosos, ante los hombrecillos de las chisteras (hombrecillos que tienen un poder muy ambiguo, porque ellos pueden desaparecer pero demonio al que representan no) ¿No os recuerdo a algo? Porque a mí sí, quizá por una sentimiento propio siempre tengo en mente a Jaime Gil de Biedma y a sus versos sobre España. Versos que más de una vez yo ya he mencionado y que sobre todo me gustaría recordaros en “La maldición de España”. Eso fue en Abril y hoy me parece una fecha muy, muy lejana, ya entonces trataba este tema y es que en España algo va muy mal. Algo huele a podrido en Dinamarca, decían en la famosa obra de Shakespeare, pero en España Hamlet se ahogaría por la peste. España, ese país de todos los demonios. El poeta, Biedma, lo vio hace cincuenta años en el Franquismo. Es cierto que tenía en mente demonios menores pero cómo es posible que no haya cambiado esto. Sí, hoy admitimos que el malgobierno es culpa de personas, pero personas endemoniadas, poseídas por serpientes que representan intereses de una minoría y que ahora incluso ellos se estremecen ante la mirada siempre vigilante del gran hermano monetario, el gran dios oscuro, el demonio, Satanás. Hemos vendido todo al diablo, este es su siglo y somos sus amantes esclavos. ¿Queréis saber por qué? No me interesa ya Europa, porque ella tiene otras culpas, hablo del por qué de España. Esto ha ocurrido por nuestra culpa, porque somos democráticamente culpables, porque no hemos sabido hacer nada al respecto, porque no sabemos nada. ¿Cuántas personas conocéis a las que les importen las ideas? ¿Alguna que disfrute pensando? Son tan pocas que da miedo, España es un país ignorante y el dolor de decir esto es enorme cuando se escribe en español, pero lo que es peor es que esté orgullosa de ser ignorante. No sabemos nuestra propia historia, nos rodeamos de personas que empuñan frases banales en las redes sociales y se afilian a partidos políticos que no entienden.

Pero volviendo a las elecciones y echando una mirada rápida al ambiente político nos daremos cuenta de que el 15M y las propuestas de no votar a los partidos mayoritarios perjudican más, mucho más, a la izquierda. Las personas normales, la calle, el pueblo que se suele decir, culpan de la crisis al PSOE por ser el partido en el gobierno. Y es cierto que sus políticas para enfrentarse a la crisis han sido muy malas y no se merecen nuestro voto. También es cierto que el PP se ha pasado dos legislaturas sin decir nada, atacando una y otra vez esperando que la presa estuviera bien debilitada; han hecho una oposición extremadamente hostil, pero son la alternativa, el gran cambio. Se ha vaticinado que el PP nos sacará de la crisis porque esta trata de lo que mejor saben hacer ellos: de economía. Bien, aceptemos esto, sí que es posible que tengan una mejor habilidad con la economía. ¿Pero es que no nos importa el precio? ¿Alguien se ha leído el programa del Partido popular? A este que firma abajo le da miedo ese documento. No dicen nada, hablan con vaguedad, de nuevo con prestidigitaciones y se desdicen de lo poco de los derechos sociales que decían que iban a mantener. Todo es posible con ese programa electoral y encima dicen que quizá nos molesten las medidas a adoptar, medidas que ni se mencionan ahora explícitamente por miedo a perjudicar el voto.

Sobre los partidos minoritarios no hay aquí espacio para hablar. Sabemos que es imposible que suban al poder porque el sistema electoral favorece el bipartidismo, esto ha de cambiar si queremos una verdadera democracia, pero no ahora, ahora tenemos una cuestión mucho más urgente. Estas elecciones tratan de cuánto estamos dispuestos a pagar por “salvarnos” de la crisis. Mucho me temo que la respuesta sea “todo” y que consecuentemente gane el PP, algo de lo que nos hemos de lamentar porque será devolver las riendas de España a esos demonios que maldicen nuestro país.

Hemos sido un gran país que ha terminado siendo sombra de su pasado. Nos hemos consumido en la ignorancia y vamos a dar nuestra libertad a un partido que sí, que nos sacará de la crisis, pero mientras nos pone los collares al cuello y da sus correas a la gran entidad que ha provocado todo esto: al sistema económico, el mayor Leviatán de todos. Ese demonio que ha de ser cambiado pero que se resiste como jamás ningún otro se ha resistido.

España vota, España tiene una cita con las urnas : esas son las máximas de ambos partidos y por una vez hemos de hacerles caso de verdad. Votar es necesario, si bien cada uno a aquel partido que prefiera, pero lo importante en votar, aunque sea nulo. Nunca en blanco y nunca abstenerse.

Hoy es la jornada de reflexión, un servidor no habla con un mayor fin que el fomentar el ejercicio de pensar. Quiero decir con esto que yo no pertenezco ni a un partido ni a otro, mis ideas políticas van más allá de eso y no pido el voto para ninguna facción. Pero mi opinión particular es que con el PP seremos esclavos y con el PSOE no sabemos qué vamos a ser. Personalmente yo aprecio demasiado la “libertad” entrecomillada de la que gozo como para venderla; prefiero arriesgarme a la duda aún con lo temerario que esto es, porque la duda, como Borges decía, es otro nombre para la inteligencia.

La hierba roja

-¿Ya es medianoche?

Luis se da la vuelta, le ha pillado por sorpresa, ve a Ernesto desnudo, tapándose con la sábana el cuerpo. Aún tiene los ojos ligeramente hinchados y se los frota con la mano libre.
-Sí, vuelve a la cama.

Ernesto le ignora, se acerca a él, observa la ventana igual que estaba haciendo Luis antes de que le interrumpiera y se apoya en su hombro. Bosteza.
-No hay estrellas –dice.

Luis observa el cielo, la luz apenas ilumina el jardín, vive en un lugar algo alejado de la ciudad, lo suficiente para poder ver las estrellas, pero Ernesto tiene razón.
-La noche está nublada. –dice Luis, menciona lo obvio, Ernesto cabecea.
-¿Hay algo de comer? –Dice separándose, caminando hacia la cocina.
Luis sonríe al verle andar con la sábana:
-Pareces Calígula.

Ernesto frunce el ceño divertido, se sienta en un taburete y coge una manzana, la da un buen mordisco y mastica.
-¿Qué haces levantado?

Luis le mira, se acerca a él. Apenas hay luz en esa parte de la casa, les ilumina el exterior y las dos lámparas encendidas en el salón, nada más. Apenas pueden distinguirse, solo se aprecian el uno al otro como siluetas. El perfil de Ernesto lo dibuja la luz amarillenta, parece sacado de una fotografía; Luis no es visible para el otro, lo distingue contra el ventanal como si fuera una sombra sólida.
-Pensaba en la hierba roja… –musita Luis, pero el gesto del chico rubio frente a él le revela que no entiende qué quiere decir. Quiere preguntarle, pero tiene la boca llena de fruta, él se adelanta y le explica- La hierba roja es un libro de Boris Vian.

-No lo conozco -consigue decir por fin Ernesto. En realidad el chico apenas sí lee, lo suyo es el dibujo, tiene una maestría única que fue lo que a Ernesto le atrajo de él en la galería. ¿Cuánto hacía de aquello? Por un momento Luis se lo pregunta, cree que hace un año. Tiene la imagen perfectamente grabada en su memoria. Salió a fumar por las puertas de emergencia. Aunque hacía frío había muchas personas allí haciendo lo mismo. Encendió el cigarrillo y observó a quienes tenía más cerca: la mayoría eran jóvenes con grandes abrigos, con gafas de pasta, perillas muy pensadas, patillas enormes y cortes de pelo estrafalarios o sencillos pero adornados con gorras o sombreros. La mayoría vestía “formal” y casi todos se creían dueños de un estilo propio. “Modernas” le susurró un amigo con el que había ido a ver la exposición y Luis sonrió. Allí fuera, en la oscuridad estaban todos perfilados por la luz amarillenta del interior, igual que lo estaba ahora Ernesto en su cocina. En aquella semioscuridad, llena de extraños haciendo el mismo gesto de llevarse los dedos a los labios, le vio por primera vez. Ernesto se acercó a él pidiéndole un cigarrillo y se quedaron hablando casi media hora. Así empezó todo, con un poco de humo.

-¿Luis? –le pregunta Ernesto- Te has quedado tonto.
-Perdona…
-¿De qué va el libro? ¿Por qué piensas en él?
-¿Vivir sin pasado implica no tener futuro?

Ernesto está confundido, mueve la cabeza ligeramente para despejarse y mira a Luis.
-¿Qué quieres decir?
-El libro de Vian trata sobre eso…
-¿Y qué significa?
-Se pregunta si podemos existir sin errores, sin remordimientos, sin recuerdos, si ponemos vivir únicamente en el presente y si eso implica que no tengamos futuro.
-Un presente eterno.
-Exacto.

Ernesto asiente, se levanta y tira los restos de la manzana a la basura, se limpia las manos y bebe un vaso de agua. Luego se acerca a Luis y se pone de puntillas para besarle en los labios. Sabe que él tiene miedo a sus años de adolescencia, de juventud, tiene miedo a sus padres y a sus hermanos; es un miedo enrarecido, absurdo, que lleva encerrando mucho tiempo y que desearía arrojar a algún pozo sin fondo. Al mismo tiempo son parte de él, todos esos malos recuerdos le han hecho ser como es ahora. Ya no miente, pero le ha costado ausencias en su presente que no sabe por qué, pero le duelen.

Ernesto le coge de la mano y le lleva paseando por la casa.
-Vamos, la cama nos espera.

Luis se deja llevar, se deja desnudar y se acuesta al lado de Ernesto, que le besa los párpados y le desea buenas noches. Luis se duerme abrazado y no sueña.

Breve nota sobre cambios y estética

Tras varias semanas de actividad limitada por la muerte de mi antiguo ordenador he regresado. Aproveché este fin de semana para cambiar el aspecto del blog, ya que me parecía demasiado aseptico y quería una cosa más “personal”, por así decirlo. Espero que os guste.

Junto a la nueva estética del blog irá una nueva sección. La idea me vino a la cabeza por la ausencia de fotografías, que hacen la visita a este blog algo monotona. Puesto que se trata de una bitácora personal donde escribo, he decidido completarlo con algunas fotografías propias acompañadas de un breve texto referido o inspirado por la imagen en cuestión. Espero ver vuestros comentarios opinando tanto en esa sección como sobre el nuevo “look” de este sitio.

En otro orden de cosas, Madrid acogió la semana pasada el Congreso europeo de Estética. El tema al que se refería era: Europa y el concepto de estética: Sociedad en crisis. Como consecuencia de un horario dificil no pude asistir a todas las conferencias como me hubiera gustado, pero en las que estuve los temas tratados fueron, sin duda, muy interesantes. Sin embargo, uno no pude evitar notar una falta de futuro en las ponencias. Las visiones que los ponentes explicaban estaban llenas de aspectos fascinantes, pero carentes de un sentido práctico en el futuro. Parece que cuesta mucho dejar de hociquear el pasado buscando trufas, cosa que puede estar muy bien, pero que termina siendo un tanto esteril. ¿Y si miramos hacia adelante? ¿y si bucamos nuevas formas de comprender la estética de nuestra sociedad? Porque sin duda ha sufrido un cambio terrible, es una estética en crisis. ¿Podrá salir de ella? Esa es la pregunta que, creo, no se ha sabido contestar en este congreso. Una lástima, aunque sin duda será muy dificil encontrar el camino hacia la salida.

Hipótesis sobre un futuro incierto

La decisión era difícil. Se plantó allí un momento, cerrando los ojos, pensando cuál sería lo adecuado. Si finalmente era la opción A la que ella tomase, entonces ¿quién sabe? quizá saliera de allí, volviese a su casa, comiese deliciosamente, luego se pondría su nuevo vestido rojo e iría caminando hasta el café en el que había quedado con sus amigas, pero ya se imaginaba que con su mala suerte el tacón de esos zapatos tan bonitos se rompería. Por suerte, un hombre, al verla en apuros, se ofrecería para socorrerla, lo cual sería perfecto ya que ella sonreiría agradecida y él, entusiasmado al verla de cerca, le invitaría a cenar. Ella aceptaría, por supuesto, aquello se merecía un sí. Llegaría la cena, el restaurante sería perfecto, la cena riquísima, la conversación inmejorable, él estaría encantador y sería un perfecto caballero llevandola a casa en su flamante coche. Le dejaría ante la puerta con un beso en los labios, corto y dulce, aunque no buscaría propasarse más allá y quedarían dos días después para una comida ligera. Llegado el día él se presentaría tarde, pero con una buena excusa de trabajo. Comerían, todo sería igual de idílico que en la ocasión anterior, pero ahora terminarían con un beso más largo. Una semana después se habrían acostado; dos semanas más tarde, ella habría encontrado, cogiendo sin malicia la cartera de su ya novio para buscar cambio de veinte, una hermosa foto familiar con su esposa, su perro y sus dos hijos. Montaría un número en el restaurante de turno y se iría ofendida y herida, nunca más volvería a saber de él. Pasaría otras dos semanas llorando en cama, hartandose de helado y recibiendo preocupadas llamadas de sus amigas. Al fin saldría al mundo renovada y proponiendose no volver a dejar engañarse por un cabrón de tal calibre.

Sin embargo si se decantaba por la opción B, entonces saldría de allí, volvería a su casa, comería deliciosamente, se pondría su traje blanco, aquel tan cómodo y que tan buena figura le hacía, iría en taxi hasta el café en el que había quedado con sus amigas, tendría una tranquila tarde de chicas con ellas, hablarían de trabajo, de las parejas de turno, de los sueños y quizá tocasen el preocupate caso de la madre de una de ellas, ingresada en el hospital por una tonta caída que le había roto la pierna. Luego iría a pagar, ya que aquel día le tocaría a ella, y, mientras buscase en el bolso, un hombre le entregaría el peine que se le había caído sin que ella se diese cuenta. Ella sonreiría agradecida, coqueteando con sus pestañas y él le respondería de igual manera, sólo para darse la vuelta y besar a su novio. Ella, azorada por la fugaz fantasía que se le había pasado por la cabeza antes de conocer la preferencia sexual de aquel encantador hombre, pagaría sin esperar las vueltas y saldría del café con sus amigas sin decir ni una palabra sobre lo ocurrido. Volvería a casa, terminaría la novela que leía por entonces, adoraría el final y dormiría después de poner correctamente unos papeles del trabajo. Al día siguiente llegaría a la oficina antes que nadie, haría su trabajo, entregaría sus informes y su jefe la ascendería por su éxito y buena disposición. Le daría el resto del día libre, por lo que saldría para concederse un capricho. Entonces, en un café, después de adquirir un bolso de Gucci, se le acercaría un hombre muy atractivo que le preguntaría si la silla estuviera ocupada, ella negaría con una sonrisa, pero él en vez de llevarse el mueble se sentaría con ella. Tras esa gracia que le haría reír, hablarían durante una hora y se darían los números de teléfono. Él llamaría diez segundos después de haberse despedido. Ella, sonriendo de nuevo, se daría la vuelta para descubrir al chico gracioso acercarse a pedirle una cita para cenar aquel mismo día. Se la concedería, presa de tan buen humor, y con el mismo ánimo acudiría al maravilloso restaurante, él se retrasaría, pero ella no le daría importancia hasta después de una hora. Entonces le llamaría al móvil y respondería la voz de una mujer. Ella se maldeciría por haber sido tan entupida y se iría enfadada a casa. Dos días después se le habría olvidado de no ser porque una de sus amigas se quejaría de que se había enterado que su novio había estado poniendole los cuernos con más de una mujer. Incluso pocas noches antes le habría pillado con una reserva en el mismo restaurante en el que ella habría estado cenando esperando a su amante fugado. Su amiga, como les contaba, habría corrido rauda, sobre todo después de recibir una llamada que nadie contestó y que ella creía que era de la “golfa” (así la calificaría) que había estado coqueteando con su novio. Sin embargo, al llegar al restaurante no habría encontrado a nadie. Perturbada, ella se levantaría y huiría a su casa con una mala excusa para sus amigas, buscando pasar aquel mal trago.

Al final ella dejó las dos barras de labios sobre el mostrador. Sonrió, sin ningún tipo de carmín en su gesto, a la atenta dependienta y le dijo que lo sentía, pero que prefería seguir teniendo una vida tranquila. Aunque aquella pobre cajera no entendió nada, ella salió de aquel lugar sin que su sonrisa se borrase.